XVII Al día siguiente Zamagni y Finocchi continuaron con el mismo trabajo que habían dejado algunas horas antes. Esperaban que ese día fuese mejor y más fructífero pero, en cuanto comenzaron a leer el diario correspondiente al 2012, los resultados no cambiaron. El muchacho hemipléjico contaba las mismas cosas, sin que en las páginas se reflejase nada que pudiese hacer pensar en algo nuevo para el curso de la investigación que los dos policías estaban llevando desde hacía ya un tiempo. La lectura de aquellos diarios parecía no conducir a ninguna parte, por lo que el agente Finocchi comenzó de nuevo a pensar que estaban perdiendo el tiempo y que deberían seguir otras pistas, quizás dividiéndose el trabajo. En respuesta a estos pensamientos, Stefano Zamagni animó a su colega más joven y

