Lisa estaba comprometida a romper aquel circulo vicioso que se había impuesto a lo largo de su existencia, por lo que esta vez no dejaría que nadie decidiera cuando había tenido suficiente en este mundo, ¿Y cuál era la mejor forma de obtener respuestas? Pues dirigiéndose a su diosa, ella se encargaba de todo lo que tenga que ver con su coexistencia, por lo tanto, si quería respuestas, debía acudir a la mismísima madre luna. Claro que no sería tarea fácil, los únicos a los que ella solía responder era a aquellos clérigos que eran puros y, sobre todo, trasmitían la impresión de poder que rige la diosa. Su omega se ha tomado el tiempo de decirle que, al dirigirse a ella, no debe comportarse de manera hostil o arrogante, siempre manteniendo la cabeza abajo, mostrando sumo respeto, debe control

