“A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en el mismo ataúd.” —Alphonse de Lamartine. En aquellos dias, Azumy comenzó a sentirse mal, el dolor de cabeza se hacía cada vez más intenso, su visión en algunos momentos se nublaba o se volvía borrosa, las náuseas y los vómitos eran pan de todos los dias, como resultado apareció el dolor en el centro del pecho característico de las ulceraciones gástricas, darle medicamento no era algo factible por que era una mujer embarazada. Ninguna de aquellas mujeres había vivido un embarazo, ni siquiera Natali, esta si había estado embarazada, pero lo había abortado, asi que ninguna sabía hasta qué punto era normal. En el caso de Jenk el no pudo disfrutar los embarazos de su esposa, las jornadas de trabajo eran muy intensas y estaba casi

