“Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.” —Proverbio Chi-no Las primeras horas de la mañana llegaron acompañadas por un tenue rayo de luz que iluminó la habitación, el pitido incesante del monitor de signos vitales hacía evidente, aun sin abrir los ojos el lugar en el que se encontraba. Su lucidez todavía no regresaba, su mente estaba confusa llena de recuerdos vagos y difusos, se recordaba a si misma en una nave espacial, era todo tan irreal, poco a poco en su cabeza se fue componiendo la figura de aquella mujer, ella la conocía, se llamaba Azumi, y le sonreía con esa sonrisa radiante y hermosa que solamente ella tenía y que era difícil de olvidar. La imagen se distorsionaba nuevamente. —Doctor, está regresando, —Escuchó como si de una voz di

