Capitulo 44

1617 Palabras

El ambiente en la mansión era tenso. Berlín se encontraba en su estudio, trabajando en sus proyectos, mientras que Lucrecia, con una sonrisa maliciosa en los labios, recibía a una vieja amiga de su hijo, llamada Irene. —¡Cuánto tiempo sin verte, Irene! —Exclamó Lucrecia, abrazando a la joven con entusiasmo—. Berlín estará encantado de verte. —¡Lo mismo digo, Lucrecia! —respondió Irene, su voz llena de alegría—. He venido a visitarlos después de tanto tiempo. Lucrecia invitó a Irene a pasar y la condujo al salón principal, donde se encontraban varios retratos de Berlín de niño y adolescente. —Mira, aquí tienes algunos recuerdos de Berlín. —Dijo Lucrecia, señalando los retratos—. Siempre fue un niño muy guapo y encantador. Irene observó los retratos con nostalgia. —Es verdad —dijo—. Be

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