Lo que no se esperó Alyn es que, al llegar a la casa de ella, estuvieran las visitas menos esperadas, su esposo y la madre de este. Fue como si un balde de agua fría le cayera encima, había olvidado por completo el hecho de que el tenia una de las llaves de la casa. - ¿Estas son horas de llegar Alyn? – inquirió un disgustado esposo - ¿Desde cuándo me pides explicaciones? – contesto con una pregunta también Alyn -Creo que el estar casado contigo me da ese derecho, ¿o no? – dijo el hombre -No me hagas reír, que esa pose de esposo preocupado no te queda, ¿te quieres lucir frente a tu madre? – hablaba una ya furiosa Alyn. -No me hables de esa manera – expresó el tipo -Hablo de la manera que lo tenga que hacer, creo que explicaciones no te debo, así como tu no me las das, no veo la razón

