Estaban a la espera de que los secuestradores respondieran de alguna forma y todos comenzaban a impacientarse, no habían enviado mensajes, llamadas o pistas, simplemente no decían ni hacían nada y la gente comenzaba a desesperarse porque las familias ante el ojo público por costumbre les ocultaban información y si había un asesino serial o un secuestrador que ahora mata niñas, nadie sabía nada sobre Kamille y por ello, muchos le creían muerta. Piedad fue escoltada por el auto de la policía para llegar de vuelta a la comisaría. Era como si el tiempo que usó para descansar, comer y bañase hubiesen sido años, por otro lado, tenía a todos los amigos de Kamille contándoles una y otra vez a los policías con quién hablaban, qué decían y por qué, les ponían a recordar lo más imp

