Los días han pasado, el dos mil catorce ha quedado atrás y el dos mil quince no se ve con mejor cara. De nuevo, por enésima vez, las cosas están mal en casa, pero esta vez están de mal en peor. El abuelo y yo tenemos prohibido de estar en la sala por más tiempo del necesario, hasta nuevo aviso. Tampoco puedo salir o quedarme fuera de casa pasadas las seis de la tarde, eso quiere decir que de la universidad debo de volar a casa, de nuevo. Ya era estresante vivir aquí, ahora lo es nuevamente. Grace ha vuelto de su estancia en DC con una gran sonrisa. Ella no ha dejado de hablar de cómo fue pasear con el príncipe, en carroza, por los alrededores del Capitolio. Sentí una pizca de envidia cuando lo contó, pero al menos una de las dos era feliz con él… - ¿Y qué te regaló su Alteza por Navidad

