Los días han pasado, ya es invierno nuevamente. El dolor de las perdidas, no desapareció y dudo que algún día lo hagan, pero son más llevadera. Continuamos con nuestras vidas, sobre todo yo que me aprendo al derecho y al revés el protocolo de la Boda Real. Todo parece ir bien, con cada uno viendo hacia delante, con el deseo de lograr los sueños. Alexander ya no llora tanto, a la semana volvió a salir de su habitación, aunque el semestre ya lo tiene completamente perdido y sin derecho a reclamos. Lo único que lo hace sonreír es pensar en la boda, eso me hace sentir un poco incómoda y nerviosa. Mi tío continuó con su trabajo y su vida, se ve deprimido e intento estar con él todo el tiempo que me fuese posible; deseo que pueda recuperar su vida. A mi tía la sigue buscando el RBI, y cada día

