Los secretos de Daniel Henderson p2
Llegamos a la academia y cada uno tomó un camino distinto, la verdad pienso que fue lo mejor. Porque aunque Hanny me dijera que esto lo íbamos a superar juntos no quería seguirla metiendo más en mis problemas.
Entré en mi despacho y me lancé sobre la silla de mi escritorio.
—¿Qué habrá pasado contigo hermano? ¿Hiciste algo malo? ¿Qué pasaba por tu mente ese día?
Para poder sacar tantas preguntas de mi cabeza, me dediqué a revisar informes y las próximas pruebas que venían por delante para nuestros reclutas. Había tanto por hacer y yo preocupado de otras cosas. Este no era yo y eso también me molestaba.
Me recliné en mi asiento y dejé los documentos desordenados en mi escritorio.
—Cuán rápido pasa el tiempo y ya estamos a nada de que te vayas y alces tus alas para ser la mejor.
Como si la estuviese invocando, la puerta sonó y el vendaval Cicarelli no espero a mi respuesta, entrando como si nada estuviera pasando.
—Mira Ben, yo no soy así y no me puedo quedar con las palabras aquí atoradas necesito decírtelo.
Se acercó a mí se sentó en el borde de mi escritorio, me miró con esos ojos penetrantes que me desarman y me agarró de los pómulos.
—Auch, eso duele.
—De la misma forma en que yo te pellizco me duele que no me digas las cosas y que no confíes en mí. Yo sé que estás ocultando algo y nuevamente te pido disculpas, puede ser posible que sea por lo que te dije en el auto.
—No es eso, Hanny—menti, en parte—. Es que todo es más complicado de lo que pensaba.
—Si lo dices porque lo que te dije, valga la redundancia, no me tomes en cuenta. Entiéndeme también un poquito, todo esto para mí es nuevo ya lo dije.
—Pareces un trabalenguas—ella se ríe y une su frente con la mía.
—Eso es lo de menos, lo que me interesa es que me entiendas ¿me entiendes?
—Y te entiendo, Hanny, pero ¿podrías soltarme?
—Ay, lo siento.
Dice soltando mis pómulos, pero aprovecho la cercanía y la abrazo, hundiendo mi cara en su estómago y manteniéndola así firmemente junto a mí.
—No te muevas, quedémonos así por un momento.
—Eres muy exigente señor pesadilla— me dice en tono burlón y acariciando mi cabeza—, pero lo dejaré pasar solo por esta vez.
—Gracias.
—Y ahora ¿Por qué?
—Por existir y estar aquí junto a mí.
—Sabes que lo hago con la mejor de las intenciones y no me quejo de que a veces seas un idiota reservado. Ahora que estamos mejor ¿me vas a decir qué es lo que pasa?
—Eres insufrible, mujer.
—Y a mucha honra.
Ambos reímos nos mantenemos por un buen rato así abrazado. Me dejo querer por esta mujer, no puedo negarlo ni tampoco resistirme a esto, me siento en paz y feliz.
—Hola jefe.
Nos separamos Al escuchar la voz de Collins que viene entrando como Pedro por su casa.
Otra más que no sabe tocar la puerta…
Bienvenida.
Gracias, pero no me había ido solo estaba paseando por ahí…
Ahora, vamos reprenda Collins…
—¿No te han enseñado a golpear la puerta?
—Pe… Perdón señor, es que hay un muchacho en la entrada preguntando por usted.
Hanny me mira como diciendo he ahí lo que no me querías contar y yo solo asiento xomo un cachorrito.
—Tráelo, es mi invitado.
Mi niña mimada comienza a caminar detrás de Collins, huyendo de mí pero yo la detengo antes que se me escape.
—Me imagino que quieren hablar a solas ¿No les bastó todo lo que hablaron en la mañana?
—¿Está celosa, mi niña mimada?
—¿Yo? Ja, en tus sueños, cariño.
—Entonces, siéntate. Él quiere que estés aquí sea para lo que sea que trae.
Como si fuera el mejor de los juegos, ella empezó a dar brinquitos, hasta llegar a la silla frente a mí, se sentó como toda una señorita y espero tranquilamente a que llegara su amigo. No me quedó más que volver a reír con su actitud casi infantil y hacer lo mismo que ella.
Esperar, no dar brinquitos…
Sí, eso.
Cuando Collins volvió a golpear y ahora sí espero el adelante, le di el paso, junto a ella un Cameron un tanto nervioso entró.
— Hola Henderson, Hanny—saludo de beso a mi niña mimada, se encogió de hombros y me miró como diciendo es lo que hay.
Pendejo…
—Scott, toma asiento y Gracias Collins te puedes retirar.
Sin decir nada, mi oficial salió por la puerta y cerró. Me vanaglorié, había aprendido la lección.
Sí, claro, te apuesto diez a uno que está detrás de la puerta escuchando…
—Ahora que estamos los tres me pueden explicar ¿qué es lo que está pasando?
—Necesito que veas esto y me des tu opinión.
Cameron le entrega un sobre de manila a Hanny y ella me mira como pidiendo permiso para hacerlo, a lo cual yo asiento y espero. Abre el sobre y toma los papeles que hay dentro de él, los comienza a leer en silencio, uno que se hace demasiado largo, pues revisa cada uno y vuelve a otros como si no pudiera creer lo que está escrito dentro de ellos.
—¿Esto es cien por ciento cierto?— le pregunta a Cameron.
—Todos y cada uno de los que están ahí son documentos auténticos, Hanny. El tío Miles dijo que ustedes están metidos en todo esto, ya me lo confirmó, así que me pidió que se los entregara y que nos ayudaran para comprenderlo.
—Ya veo…
Suspiró y volvió a tomar los documentos, revisó cada uno y ahora me miró como buscando una respuesta.
—Vamos, dime lo que sea que aparezca ahí.
—Benedict ¿Tú estás completamente seguro que quién murió ese día fue Daniel tu hermano?
—Por supuesto que sí, yo lo vi con mis propios ojos.
—Entonces explícame esto.
Me entregó uno de los documentos y mi mundo se fue abajo.
—Es el acta de defunción de Daniel—dije en un susurro Y ambos asintieron—, pero ¿por qué dice que murió hace más de veinte años?
—Esa es la misma pregunta que nos hacemos nosotros, Benedict. Según los registros tu hermano Daniel murió cuando tenía cinco años.
—Esto no puede ser cierto, mi hermano…
—Según el informe de la autopsia, su deceso fue por asfixia por sumersión, está todo en el expediente, Benedict. Esto fue registrado por el hospital al que llegó tu hermano, pero de alguna forma tu familia lo ocultó—me dice Hanny entregándome la copia de la autopsia.
—Para ese tiempo tú debes haber sido un bebé, puede que nunca te enteraras. La pregunta es ¿por qué lo hicieron? Y ¿por qué ese hombre que tú creías tu hermano reemplazó al verdadero Daniel?
Esto no podía ser cierto ¿Por qué mis padres habrían hecho eso? Peor aún ¿Quién era ese hombre que decía ser mi hermano?
Lo siento, Ben…
Esto también me supera…
—Ben… ¿me escuchas?—me pregunta Hanny, para sacarme de mis pensamientos.
—Sí, si, lo hago. Estoy aquí.
—Y entonces ¿ Alguna idea?
—No lo sé, Cameron. Todo esto que me dices no lo puedo creer, mi hermano o quién sea que fuera siempre estuvo presente en mi vida. De verdad que no lo entiendo.
—Pero está ahí, la investigación no miente, aunque nos duela.
—Lo sé y lo tengo claro.
—no hay registros de una adopción ni nada por el estilo además en el expediente del hospital y el acta de nacimiento aparece claro, solamente hubo un hijo. No podemos pensar que podrían ser gemelos.
Hanny se levanta y comienza a pasearse por toda la habitación, toma los documentos y se aproxima al tablero que tengo dispuesto en una de mis paredes. Comienza a colocar cada uno de los documentos y revisa, se mueve con una precisión milimétrica, no dice nada, aunque juraría que escucho a su cerebro como trabaja. Mi cabeza es un hervidero de pensamientos. Intentaba encontrar alguna cosa que dijera que todo lo que estaba en ese tablero fuese una equivocación o mejor, una mentira, pero todos eran documentos oficiales. No podía haber un margen de error en todo esto.
¿Qué había pasado con mi familia hace más de veinte años? ¿Por qué lo habían ocultado? ¿Qué ganaban con eso?
Y ahí se abre otra interrogante, una que nunca pensé que podría existir...
—Hanny…
—Ya me imagino que te estás haciendo la misma pregunta.
—¿De qué hablan ustedes dos?
—De Joshua—respondemos al mismo tiempo.
Si ese hombre que yo creí que era mi hermano no tenía la misma sangre que yo eso quería decir una cosa Joshua podría ser mi hermano y no mi sobrino. Entonces ¿Qué más había hecho mi padre para ocultar la muerte de mi hermano Daniel?
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