72 horas p1...
Decir que todo lo que ha pasado no me abruma es una mentira, me siento como si el mundo hubiese caído sobre mí y me aplastara sin ningún ápice de remordimiento.
Pero estamos vivos y bien, Ben y Hanny nos está ayudando…
Lo siento, de verdad… Siento tanto haberte obligado a desaparecer.
Era tu forma de sobrellevar todo, Ben. No lo sientas y aprovecha al máximo esta oportunidad…
Ahora es momento de despertar, muchachote…
—No quiero, se siente tan bien…
La calidez de su cuerpo sobre el mío despierta como cada mañana que paso con ella esa sensación de deseo y posesividad. Soy hombre y creo que cada día soportar esto que llevo dentro se me hace más difícil de disimular.
Abro los ojos y lo que veo me deja sin aliento.
Mi hermosa novia falsa, con su brazo y su pierna sobre mí, apretando en las partes justas para provocarme.
¿No se daba cuenta que tenerla aferrada así despertaba al muerto viviente que había al sur de mi cuerpo?
¿Será consciente de todo lo que me provoca esta mujer?
No te cuestiones tanto y haz la gran movida…
No.
¿Por qué?...
Porque no quiero que sea una mentira.
Ben, hace tiempo que ya dejó de ser una mentira, estamos hasta el tuétano por ella…
¿Y si ella no siente lo mismo?
Pff…
—Deja de refunfuñar que ya me despertaste y todavía quiero dormir un poquito más.
—¿Hace mucho que estás despierta?
—Lo suficiente para saber que me respetas aunque me tengas ganas.
—Hanny…
—Ben…
Mi dulce novia falsa, que de falsa tiene menos cada día, se remueve en la cama para quedar más sobre mí de lo que estaba, su hermoso rostro me mira dándome una tierna sonrisa y sus ojos me expresan todo aquello que las palabras no pueden decir.
Respiro hondo, aguantando la necesidad animal de tomarla, pero ella es un poquito más avezada y toma mi cara con ambas manos para besarme. Y es de esos besos que te gusta saborear, con su lengua jugando por entrar en mi boca y sus pequeños labios acoplándose a los míos de manera perfecta y sincronizada.
Cuando nos separamos por falta de aire, ella une su frente a la mía y veo como sus ojos ahora son más oscuros.
—Gracias por respetarme, pero si sigues quedándote en mi habitación la que perderá todo el respeto seré yo.
—Hanny…
Tres golpecitos en la puerta y esa voz que a veces odiaba se escucha.
—Tortolitos ¿se puede? ¿están decentes? Traje café y una noticia.
—Pasa, Dani, no vas a ver algo que no has visto— le dice mi queridísima novia falsa levantándose de la cama y tomando la manta con la que estábamos cobijados.
—Wow, si despiertas así todas las mañanas, amiga, me apunto para hacer el campamento—saluda Somerson, entregándole un vaso de café y mirándome fijamente y he ahí que me doy cuenta.
—Deja de mirarme ahí, Somerson.
La risa de Hanny contagia al otro y yo quiero que me trague la tierra y me escupa en china porque ni con eso se me baja cierta parte del cuerpo.
—Perdón, señor pesadilla, pero no se pueden negar los grandes atributos que se come mi amiga.
—¡Daniel! Deja de decir estupideces y dinos para ¿Cuál es la noticia?
—Ah, verdad. Afuera está tú papá esperando.
—¡¿Qué?¡
—Sí, Lorena me pidió avisarte que tu papá está aquí y quiere verte, Capitán.
¿Qué mierda hacía mí papá aquí? Jamás en todo el tiempo que llevo en la fuerza ha ido a una de mis ubicaciones, ni siquiera fue a mi graduación o a alguna de mis premiaciones por lo que, que esté aquí es demasiado extraño.
—¡Ben!
—Dime, cariño.
—Te pusiste pálido y nos asustamos, señor.
—No se preocupen, solo fue la impresión. Somerson…
—¿Sí?
—Necesito que vayas a entretener a mi padre, dame diez y minutos y serás bien recompensado —la cara de Somerson es todo un poema, no sé qué estará pasando por esa mentecita de alcantarilla, pero era obvio que me refería a algo de la academia ¿no?
—Sí… sí, señor— espabila y me dice en franco movimiento militar, para salir corriendo de la habitación-
—¿Qué querrá tu papá? —mientras se coloca el pantalón y luego las botas militares
—No tengo la más mínima idea, pero no me trae buena espina todo esto, el jamás se había aparecido por estos lados— la secundo, haciendo lo mismo.
—Sea lo que sea, te acompaño.
—No. Déjamelo a mí y prepárate para lo que haremos hoy.
—¿Qué haremos?
—Disfrutar de un día sin pensar en nada ni nadie, necesito un poco de paz mental.
—Wow, esto no me lo esperaba, señor Henderson—me dice en tono sugerente y mierda, no sabía lo que esas palabras producían en mí—, pero me parece. Haré unas llamadas y pediré algunas cosas para nuestro día especial.
—Tú no hagas nada, yo lo haré.
—Okey, espero entonces a tu llegada, así aprovecho de dormir otro ratito.
—Descansa, mi niña mimada.
Beso su frente, como un acto tan normal como la vida misma y salgo de su habitación. Camino por los pasillos de la academia y ya estamos a nada de tener a todo el mundo de vuelta.
—Extrañaré esto…
Yo no, me encanta el bullicio…
Nadie te lo preguntó.
Igual, me encanta…
Pero ¿qué haremos con nuestro santo padre?...
Primero escuchar, después actuar.
Okey…
Llego hasta la entrada de la academia y veo como Somerson está haciendo el loco para entretener a mi padre que lo mira molesto y a punto de estallar.
—Padre ¿Qué te trae por aquí? —le pregunto, tratando de parecer lo menos incómodo que puedo.
—Benjamín… ¿no puedo venir a ver a mi hijo?
—Benedict, padre—le digo un tanto asombrado por el error que ha cometido, por suerte y no me dijo Daniel—. Gracias, Somerson. Ya puedes retirarte y seguir con mi encargo en la habitación —le guiñoo un ojo para que entienda y él parece que lo hace de inmediato y se despide de nosotros con un asentimiento.
—Veo que los tienes bien amaestrados.
—No es eso, padre. Se llama respeto mutuo—algo que tú no conoces le quería decir, pero no era el momento, de por sí ya era incómodo que no me hubiese tratado por mi nombre que seguir discutiendo por como es mi trato con mis reclutas—, pero dime ¿a qué debo el honor de tenerte aquí?
—Nada del otro mundo, quería conocer qué es lo que hace este lugar tan especial para tí.
No me creo absolutamente nada lo que me dice, lo noto en sus muecas y esa actitud que intenta ser normal, algo se trae mi padre, pero no se atreve a decírmelo.
—¿Y tu novia?
—Descansando, aún estamos de franco.
—Veo que también se quedó contigo, ¿su familia no se molesta por eso?
—Para nada, ayer estuvimos con ellos hasta tarde, pero no te salgas del tema padre ¿qué haces aquí?— insisto.
—Quería saber qué harás en año nuevo, ¿le pedirás matrimonio?
—Padre, creo que eso no viene al caso. Con Hanna estamos bien así y las cosas se darán en su tiempo y forma, no quiero apresurarlo.
—Puede que pierdas la oportunidad y llegue otro y te la quite.
¿por qué esas palabras duelen? es como si él pensara que Hanny me dejará a la primera de cambio, aunque puede suceder, técnicamente estamos juntos por un acuerdo entre ambos que se nos ha salido de las manos.
—Mira, sea lo que sea que pase entre nosotros, eso solo nos atañe a ella y a mí. Ambis estamos bien y felices con lo que tenemos y ni tú ni nadie tiene que venir a pedirme hacer algo de lo que aún no estoy seguro.
—¡Eres un completo idiota! estás perdiendo el tiempo y pronto verás que esa niña te dejará por cualquiera.
—Muy bien, sabía que no era tan din interés la visita, no podías ser tú sin querer ganar algo con lo que hacemos. ¿Así fue con Daniel no? —quería sacar lo que pasó hace veinticinco años a relucir, pero el carraspeo tras de mí me detuvo.
—Suegrito, que gusto verlo ¿ya se va?
—¿Por qué dices eso muchacha?—responde furibundo.
—Es que me imagino que tiene algunas cosas que hacer en su maravillosa empresa, por lo que supe la nueva propuesta para la licitación con defensa está un poquito coja.
—Y .. ¿Co... cómo lo sabes?
—Un pajarraco por ahí me lo dijo, pero no se preocupe. Si hace las cosas bien, esta vez, puede que le resulte.
Amor, ¿vienes? si quieres puedes invitar a tu padre a desayunar con nosotros.
—Dame unos minutos y no, no creo que mi padre se quede.
Hanny sonríe muy calmada, me besa sutilmente en los labios y pasa por el lado de mi padre como si nada le afectara.
—Fue un gusto verlo, suegrito.
—Lo mismo digo, muchachita.
Una vez que sale de nuestro campo de visión vuelvo a arremeter en contra de mi padre.
—Ahora estarás contento ¿no?
—Pues claro que lo estoy, por lo menos esa muchacha sabe lo que quiere, me gusta su forma de actuar.
—Déjala fuera de todo lo que pretendas, padre.
—Eso lo decidirá ella, pero por lo pronto espero que para el 31 tengas los suficientes cojones para pedirle matrimonio.
—¿Es una obligación, padre?
—Es una advertencia...
Y dejándome sin palabras se retira del lugar como si todo lo que acaba de pasar no le afectara.
¿Quién era realmente ese hombre? Nunca en mi vida he entendido a mi padre, pero ahora con mayor razón. Siento que una vez que todo esto se destape, la figura de Benedict Henderson padre será la que más me gustará conocer.
.
------------------------------