Capítulo 42

1252 Palabras
Un día de los inocentes no tan inocentes p1. La luz de la mañana se colaba por la pequeña ventana de la habitación, no había rayos de sol, solo claridad y el frío de diciembre se siente en mis brazos descubiertos que cubren al pequeño cuerpo que está sobre mi. Mentiroso, estás calientito y apretadito a nuestra Hanny… ¿Por qué no te duermes? Porque si tú te despiertas, yo me despierto, dah… Pero sigue así, acurrucadito se siente tan bien… —Claro que se siente bien, muy bien. —¿Con quién hablas? Conmigo… —¿Esa es la manera de saludar en la mañana a tu novio falso? —Tonto ¿Y esa es la manera de despertar a tu novia falsa? —Touchè. Mi hermosa novia falsa levanta su cabeza para mirarme fijamente. Sus ojitos, aún velados por el sueño, me dan una sensación de calma impagable, sobre todo después de lo ocurrido ayer. Beso su frente y ahora ella se acomoda, separándose de mí. Debes de aprender a ser menos expresivo conmigo, si no seguiríamos abrazaditos… Descansa Con… ciencia. —Aún sigues pensando en todo eso. Dice indicando el tablero que está frente a nuestros pies y no me queda más que asentir. Después de que me pidiera quedar junto a ella en la noche y acostarnos en este pequeño catre. Que a mí me encanta… Ya lo sé, pero ahora silencio, déjame a mí. Como decía, después de que nos acostamos y Hanny se quedó dormida fue que empecé a unir tantas cosas que habían pasado en mi vida y de las que no tenía noción alguna. Nuestra relación con mi padre. Su trato con Daniel tan distinto al mío y hasta las cosas que hizo mi hermano para siempre agradarle y tratar de ser su preferido. Incluso casarse con Jacky… Me temo que sí. —Fue demasiada información para un día y créeme que hasta yo estoy un tanto abrumada, pero no podemos saltar antes al río si no tenemos más indicios que unan estas pruebas. —¿Cómo sabías que quería hacer eso? Pregunto, porque fue como si se metiera en mis pensamientos y supiera exactamente lo que quería hacer y eso era ir dónde mi padre. Es buena en lo que hace ¿no?... —Tenemos a un sospechoso claro. Tu padre, pero no sabemos de qué, puede ser de querer ser un buen esposo y no traspasarle a tu mamá todo el dolor de la muerte de su primogénito, no sé lo que sí está claro es que muchas de las cosas que hizo las encubrió por una razón y eso también lo debemos averiguar. He intentado pensar que todo esto fue por una buena razón, pero hay algo ahí que me hace dudar y vuelvo al comienzo. —A Daniel. —En cierta forma. Pero ¿Y si fuéramos más atrás? A tu padre, antes de todo ¿Qué conoces de tu padre, Ben? —Eso es fácil, puedes buscarlo hasta en Wikipedia o Google te dará una muy amplia variedad de respuestas. —Todas y cada una de ellas manipuladas, Ben. —¿Por qué lo dices? —Por esto. Toma su celular y coloca en el buscador de Google, a mi padre. —No veo nada extraño en él —digo después de haberlo leído, pero ella niega. —Entiendo que no llegues a notar ciertas cosas, pero cuando uno vive con hackers y un grupo de elite que ha trabajado en una infinidad de casos empieza a buscar la quinta pata a Salem. —¿Qué? —Al gato de Alma, ya lo conocerás, pero a lo que voy es que todo muy bonito, su historia de salir desde abajo para erigir su imperio, soldado en Irak y bla, bla, bla, pero y antes de eso ¿Su niñez? ¿su adolescencia? Es como que no existiera. —Podríamos ponerlo bajo arresto por todas estas conjeturas y averiguar más. —Es una broma ¿no? —Lo intenté, merezco un premio. Su risa, ahora ya despierta, inunda la habitación y aprovecho de abrazarla. —¡Hey! No seas así de cruel, estoy tratando de bajar mi nivel de ansiedad por todo esto. —Pues, creo que no será solo eso lo que tendrás que bajar, jefe. Dice mirándome divertida, mientras se suelta de mi agarre y corre a su baño para encerrarse. —¡Ya vete a tu habitación y date una buena ducha fría! —Eres cruel, lo sabes ¿no? —¡Sí! Reniego como tonto. Aunque ella tiene la razón… Lo sé, por eso me remuevo y trato de bajar los niveles de estrés que me provoca esta chiquilla, pero, aunque no lo quiera no puedo salir así de este lugar y que alguien me vea en esta condición. Pero si no hay nadie… Nadie, nadie no, hay varias personas rondando, es lo normal. Sí claro, cómo no… Reviro los ojos y dejo a mi amiga conciencia en su mundo para levantarme y ponerme frente al tablero. En eso se escucha que el grifo de la ducha deja de sonar y me preparo para el grito, pero nada sucede. —Cómo me imaginé que no te habías ido ya tengo un arsenal de cosas en mi baño. Te pillaron… Ni intentes reírte de mí. —Veo que no me conoces. —Puede que no, del todo, pero si algo te conozco es que tus intenciones son buenas, Ben. Se quita la toalla que lleva en el cabello y comienza a refregarlo para quitar la humedad. —¿Secador de pelo? —No uso. Quiero que vuelvan mis hermosos rizos. —Entonces, déjame ayudarte. Me acerco a ella y tomo la toalla que aún está en sus manos y como cada día ese pequeño revoloteo en mi estómago vuelve a aparecer. —¿Qué harás hoy? —Creo que iré a casa. —No harás… —Tranquila, ya te dije que no lo haré. Veré qué puedo encontrar de Daniel para la prueba de ADN. —Ya veo. ¿Y de tu padre? —Me imagino que mi padre no tiene nada en casa, es lo suficientemente reservado para esconderlo ahí y no, tampoco iré a encararlo, no sin antes tener pruebas fehacientes. —Entendido. Me gusta como piensas, por mi parte aprovecharé el día para revisar los documentos y hablar con el tío Miles, necesito saber cómo consiguieron esta información y porqué la interpol está metida en todo esto. Creo que él si me puede ayudar con la parte de la historia de tu padre que no está. —De verdad crees que hay algo en el pasado de mi padre ¿no? —Absolutamente. —No te darás por vencida. —Por supuesto que no, sobre todo pensando en el por qué lo hizo. Eso no lo puedo sacar de mi cabeza. —Eres testaruda. —Mi percepción. Mi investigación. —También soy parte de ella, Hanny. —Eres arte y parte, Henderson. Puede que tu percepción sea muy distinta de la mía al ser una parte afectada. Además, viste morir al que creías que era tu hermano y has guardado ese dolor por todo este tiempo. Si somos honestos eres el más parcial en estos momentos. —Puedo dividir al policía del hombre, Hanny. —No lo creo, pero te entiendo. Y tampoco te juzgo… ------------------------------ Copyright © 2025 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative
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