Herick se mantuvo entretenido con los mellizos, hasta que estos se quedaron dormidos en el sofá. Junto a Hilda los llevó a sus habitaciones. Los ubicaron en las camas y le acomodaron las sábanas. Pero al salir del cuarto se encontraron con el señor Héctor, que les indicó que reunieron en el despacho privado. Lo siguieron, mientras se dieron una rápida mirada a los ojos, lleno de complicidad. Para no ser descubiertos debían ser cautelosos y no intervenir tanto por el otro, si en algún aprieto se encontraba, a menos que fuera muy necesario. Si se expresaban demasiado protectores o en favor del otro, solo aumentaría las sospechas entre ellos. Pues, se suponía que al principio no se habían llevado bien y había manifestado de forma pública su desconcierto con la presencia de ellos en la mansión

