Deja una mano en la cintura de Estella, mientras la otra la agarra entre la barbilla y el cuello, la toma con posesión, Estella se deja besar, tiene tanto tiempo sin tener sexo que dejara que este, haga lo que quiera con ella. Julián la besa en el cuello, por lo que Estalla echa su cabeza hacia atrás, para que esté pueda saborearla mejor. Pero esta observa la puerta, percatándose de que esta aún abierta. —¡Julián! ¡Julián! —le dice Estella dándole pequeños golpes en el hombro, mientras este la besa— la puerta está abierta —ríe— puede entrar alguien. Julian levanta su cabeza, aun encima de Estella, luego la ve y le dice —Si tienes razón, hay que cerrarla. Estos se levantan del sofá, y Julián acomoda como puede y cierra la puerta, Estella deberá cambiar la cerradura al día siguiente.

