Las residencias universitarias eran pozos negros que Yoongi había hecho bien en evitar desde que se graduó. Incluso antes de graduarse, cuando a la gente le gustaba hacer fiestas en sus dormitorios por alguna razón inconcebible, con vasos y botellas de plástico tirados por el suelo, música tan alta que resultaba insoportable, gente apiñada en pasillos estrechos sin espacio, gritándose por encima del estruendo. Jungkook simplemente rió al ver la expresión de Yoongi. "¡Qué viejo eres!", le gritó al oído. Sentir su aliento acariciándole la oreja ya le ponía la piel de gallina. Antes, Jungkook le había chupado la polla a Yoongi tan a fondo y con tanta constancia, con su pene golpeando la garganta de Jungkook y los ojos de Jungkook llenos de lágrimas, que Yoongi no creía que fuera posible exci

