Después de darle la dirección y hablar un poco mas con el doctor, “Ramiro Villanueva” me despedí y seguí caminando y buscando lo que mi tío me había pedido, mientras caminaba pude observar una multitud que estaba rodeando algo, no pude acercarme y mirar, cuando mire quede decepcionado, lo que las personas estaban mirando era un perro que estaba bastante herido, no pude evitar suspirar y decir, —¿Qué le paso a el perro? —. —Al parecer el señor de esa carnicería de al frente le pego un machetazo y lo dejo muy mal herido, mira como vota sangre y tiene esa cortada— cuando escuche esto me llene de enojo, quería pelear con el señor de la carnicería, pero la vida del perro estaba en juego, así que saque unos medicamentos una jeringa e inyecte a el perro, mientras le daba los primeros auxilios escuche una voz femenina que dice, —Deberías aplicarle 0.7 mg de Quercetol para detenerle un poco la hemorragia—. Yo quede impresionado por estas palabras, así que mire hacia atrás, la que hablaba era una hermosa chica, era alta y gruesa tenia el pelo castaño y tenía una mirada encantadora. —¿Eres veterinaria? —. —me acabo de graduar de la universidad de “Córdoba” entonces técnicamente sí, soy veterinaria—. Mientras le dábamos los primeros auxilios a el canino ella me susurro, —Veo que no has cambiado nada, sigues teniendo ese gran corazón por los animalitos, que bueno volverte a encontrar—. Cuando escuche estas palabras quede confundido, ¿Quién era ella?, buscaba y buscaba en mi mente, pero no la recordaba. —Disculpa ¿nos conocemos de algún lado? —. —¿Ya me olvidaste tan rápido?, Bueno si no te acuerdas no te diré quien soy, te dejare pensarlo—. Después de mirarla tanto, aun no daba en mi mente quien era ella, así que me di por vencido y no hice más preguntas simplemente seguí curándole la herida a el perro, ella al verme que me había dado por vencido me dijo, —Que decepción, pensé que me recordarías, SOY, “ANA”—. Cuando escuche su nombre, aun no la recordaba, así que la mire por un buen rato y me acorde. —¿Ana?, ¿la del colegio? —. —Hasta que, por fin, si soy la del colegio, aquella que le coqueteaste en el Jean-Day—. Cuando escuché esto me llene de emoción, no sé por qué, pero mi corazón se aceleraba, siempre me pregunte que había sido de su vida.
—ANAAAAAAAAAAAAAAAAA, perdóname por no haberte recordado, que alegría volver a verte, estas demasiado diferente, por eso no te reconocí, cuéntame que es de tu vida, ¿por qué te desapareciste? no volví a saber mas de ti—. —si es una historia larga, ya tendré tiempo de contártelo todo, y pues para resumirte, me volví veterinaria, como alguna vez te lo dije que ese era uno de mis sueños y ya lo hice realidad, hace poco volví acá a santa marta y ando buscando trabajo, estaba caminando por acá para entregar unas hojas de vida y de casualidad te vi—. Al escuchar todo lo que ella me decía, me emocione mucho, no sé por qué, pero algo en mi corazón me hacia pensar que todo lo que me estaba ocurriendo era por el destino, mientras pensaba y me llenaba de emoción, ella me dijo.
—Oye Marco este perro esta muy grave, debemos llevarlo a una veterinaria para que le salven la vida, si no lo llevamos no va aguantar—. Cuando escuche esto reaccione de inmediato, —¿Tu, serias capaz de atenderlo si te doy todos los implementos? —. —Pues te soy sincera, este perro necesita que lo operen y le cierren esa herida profunda que tiene, a pesar de que me gradué, no se mucho sobre cirugías, tenemos que buscar a alguien mas experto en este tema—. —No te preocupes, ya lo tengo, vamos llevemos a el canino a mi veterinaria y atendámoslo—.
Cuando ella escuchó esto se quedó sorprendida me miraba con curiosidad, —¿Tienes una veterinaria?, ¿eres veterinario? —. yo no pude evitar sonreír, quería hacerle una broma pero no teníamos tiempo así que le explique todo, después de aclararle la situación, yo le dije que ya venia que iba a buscar al veterinario para que operara a el perro, después de caminar unos cuantos metros llegue rápidamente a donde el doctor “Ramiro” y le explique la situación, el me dijo que de casualidad iba de salida así que tenia tiempo de atender a el perro, camine con el doctor ramiro a buscar a Ana y el perro y luego nos marchamos los 3 para la veterinaria.
Cuando llegamos ellos quedaron sorprendidos por las instalaciones, se sintieron muy cómodos, el primer que hablo fue ramiro, —Déjeme felicitarlo Marco, estas instalaciones están demasiado bonitas, sin duda esto será el boom en esta ciudad—. —Muchas gracias doctor, pero debo decirle que toda esta idea fue de mi tío “Jorge”, el fue el que pensó y ejecutó todo el proyecto yo simplemente seré su apoyo y trabajare junto a el—. Después de darles detalles y explicarles todo sobre el nuevo negocio, ellos procedieron a realizar la operación, después de 1 hora larga con el perro, finalmente terminaron, afortunadamente el perro sobrevivió, pero necesitaba estar hospitalizado al menos 1 semana.
—Doctor ramiro, Ana, muchas gracias por haberle salvado la vida a este perro, debo confesarles que desde que los conocí supe que ustedes tenían un gran corazón, —Doctor “Ramiro”, mis respetos y mi cariño por siempre para usted, recuerdo que desde niño usted siempre trató de ayudarme, recuerdo que cada vez que yo veía un caso me sentía decepcionado de la vida, me sentía decepcionado el por qué existían personas tan malas que le harían daño a un ser viviente, pero gracias a personas como usted Doctor, también tuve esperanzas, muchas gracias de verdad—.
—Marco, no tienes por que agradecerme nada yo todo esto lo hago por amor, y también debo agradecerte a ti, recuerdo que cuando te vi aquella vez desesperado con el perro que me llevaste herido, estremeciste mi corazón, al ver tu llanto y desesperación de niño me hiciste acordar el por que había escogido ser veterinario, me hiciste acordar que era eso lo que me hacia ser mas humano, sin duda el que debe agradecer soy yo—. Después de escuchar estas palabras, no pude evitar derramar 2 lagrimas, en los últimos años me habían pasado demasiadas cosas, pero casi no había tenido la oportunidad de volver ayudar, de volverme a sentir útil, al recordar todo esto no pude evitar sentirme sensible. Después de hablar y expresar nuestros sentimientos comenzamos hablar sobre el tema de la inauguración, todos estábamos emocionados cada uno daba sus aportes y sus ideas, después de terminar la reunión cada quien se fue para su casa.
1 semana después llegó el gran día, era un lunes muy temprano cuando ya todos estábamos reunidos en el centro de adiestramiento esperando a los primeros clientes, estábamos a la expectativa, no sabíamos si la publicidad que hicimos había tenido éxito, ya eran alrededor de las 7:00 AM y no llegaba nadie, yo me desesperé un poco y comencé a caminar de aquí para allá.
—Sobrino tranquilo, ya llegara la gente, recuerda que en la publicidad que hicimos colocamos que el horario de apertura eran las 8: 00 AM no te desesperes—. Mientras mi tío me calmaba tocaron el timbre de la casa. Si ese era el primer cliente.