Santino. Desafío a mi padre con la mirada, y sé que si mamá no estuviera aquí ya me hubiese dado unos buenos golpes para que lo respetará, ¿Pero por qué respetar a alguien que no te respeta? -Estás castigado hasta nuevo aviso, y no me quiero enterar que te escapas porque ahí enserio me conocerás.-me amenaza mientras solo lo observo aburrido, siempre es lo mismo y es que al grandioso Abogado Bianco no se le conforma con nada. -Ajá, nos vemos está noche.-le digo ignorando sus amenazas al tiempo que me doy la vuelta para caminar hacia la salida de la casa. -¡Santino ni se te ocurra salir de esta casa o vete olvidando de tú auto!-me advierte, pero sigo mi camino sin importarme su advertencia, lo que menos me importa es el estúpido auto. -Ya deja de gritar a nuestro hijo.-escucho la voz

