—¿Por qué haces esto..? —quiso saber Estefanía, haciendo que Hernán la mirará con curiosidad
—Porque si hubiera estado en tu situación, me hubiera gustado que alguien me tendiera una mano —dijo con simpleza.
—Tú también fuiste como yo ¿verdad..? —dijo ella afirmándolo.
—Si, pero al contrario de ti, tuve un hermano el cual siempre me crío con bastante amor, pero el malagradecido siempre fui yo —dijo divertido.
Después de eso, los dos se subieron a la camioneta. Ella lo hizo en silencio, sin saber muy bien que contestar cómo hago que decir punto a sentir un poco curiosa coma respecto a todo lo que ocurría
En cuántos llegaron, ella miraba aterrada alrededor de ella mismo. Tenía miedo, que su hermana mayor pudiera llegar a parecer, pero en ese momento en particular, nada sucedió, Suspiro aliviada, en cuanto se dio cuenta de que su hermana no estaba junto su vehículo, no se encontraba. Entonces se dio cuenta de que efectivamente no había nadie en esa casa.
Después de sentirse bastante aliviada, salió tomando la manija dela puerta y saliendo.
Al pisar el suelo, lo hizo en forma rápida hasta llegar finalmente a la puerta. Tomo sus llaves con algo de confusión y timidez y abrió un punto al ingresar, pude sentir los pasos detrás de ella de Hernán.
El mismo miraba todo con curiosidad, sin ninguna expresión.
—¿Dónde está la habitación..? —quiso saber.
—Vamos —comentó ella con simpleza y simplemente, desaparecieron.
Por las escaleras, en cuanto llegaron, pudo ver que el cuarto para sorpresa de él estaba completamente ordenado.
Por ese motivo, se sintió bastante confundido, su personalidad como era muy contraria a lo que era su habitación.
La cama, estaba impecablemente ella, al igual que la ropa doblada de una forma muy bonita.
—Eres muy ordenada.
—Y si no ordenaba, me golpeaba. Así que, tuve que sobrara fuerza y después me di cuenta de que era una especie de terapia. Me gusta tener todo ordenado, todo en forma lineal Y eso en cierta manera me da bastante paz.
—Lo lamento, no quise meterme en donde no te llamo. Donde no me llaman.
—Descuida, no es molestia en realidad.
—Me alegra haberte conocido a decir verdad —comentó dijo ella.
Hernán por alguna razón se le quedó viendo, era una mujer muy bonita. Tenía los ojos de color n***o con al igual que su cabello, pero la forma de su rostro, era muy extraño.
En ese momento, sin entenderlo bien, se quedó un poco perdido en su mirada.
Suspiro, dándose cuenta de que no entendía porque la había mirado de ese modo. Se dio la vuelta, y empezó a ayudar a cargar las cosas. Agarró una gran bolsa de consorcio, la cual se había traído de la casa y empezó a guardar toda la ropa sin doblar las puntas diálogo o se protestó ella punta de algo Hay que irnos de prisa comentó y ella asintió puntos no quería enfrentarse a su hermana.
Además de que seguramente la perseguiría y la haría sufrir punto ese momento, empezó a guardar todo, lo había dicho Hernán. Hasta que el placard quedó vacío.
—¿Te quieres llevar los muebles también..? —quiere saber el.
—Sí, en realidad los compre cuando tuve un trabajo extra.
—No hay problema, llamaría un flete así nos ayuda
Ella Asintió.
Hernán estaba llamando a alguien mientras que Estefanía, empezó a guardar todo en esa gran bolsa de color n***o.
Suspiro, sintiéndose un poco penosa de todas las estaciones que tenían su mente.
Cuando vio que el placard estaba vacío, y vio que las perchas estaban colgadas, miró hacia atrás. Se sentó en la cama, observando todo vacío al igual que su corazón y su alma.
Casi, cómete la locura de suicidarse y ahora estaba yendo a un lugar mejor.
No pudo evitar sonreír, y sentirse después de muchos años feliz.
Todo era gracias a ese hombre el cual siempre estuvo serio, con cara de enojado a su lado.
—Enseguida vendrá la mudanza —comentó y no pudo terminar de decir nada más como porque Estefanía lo abrazo.
El, pudo sentirse pequeño cuerpo, con olor a Jazmín rodearle. Sorprendido y algo avergonzado por primera vez en toda su vida comas la aparto.
—Quédate ahí niña. Sin contacto.
—Lo lamento —dijo ella con algo de vergüenza.
—Lo único que quiero, es que te sientas. Quiero que te sientas bien —comento del con simpleza, y ella asintió.
Después de 15 minutos, viene un hombre bastante robusto y se acercó a los dos.
—¿Me pueden indicar que hay que cargar..? —comentó.
Con ayuda de Hernán, se llevaron un gran placard, de color blanco junto con dos mesitas de luz y una cama de dos plazas que era de ella.
También un pequeño tocador el cual es ya había comprado con mucho esfuerzo. Habitación, quedó vacía. Cuando salieron, él le pregunto:
—¿Hay algo más en la casa que quieras llevar..?
—No, no tengo nada más —comento y simplemente salió por la puerta.
Estuvieron a la camioneta, y después de cerrar con llave, él empezó a acelerar. Por primera vez, después de mucho tiempo se sintió libres.
Se sintió feliz y no pudo evitar esbozar una gran sonrisa, al saber que por fin era libres de los maltratos de su hermana. Después de algunos minutos cómo llegaron a la gran casa, y ella se bajó. No ya no hablado nada en el viaje, porque ella está básicamente perdida en todos sus pensamientos...
Sin saber muy bien que decir en este momento. Suspiro, sintiéndose por primera vez después de mucho tiempo, libre y con una esperanza la cual había perdido hace mucho tiempo atrás.
En ese momento, no pudo hacer otra cosa más que sonreír y sentirse feliz. En ese momento, el único que puedo hacer cómo fue sentirse bien punto Suspiro como dándose cuenta en ese momento como que para ella era muy difícil tener que salir adelante. Algo avergonzada, se dio cuenta de un pequeño detalle, y era que le estaba viniendo su periodo como y no había comprado toallitas.
Cuando ingresaron, Ya le indicó que elija cualquiera habitacion.
Algo que le da igual, la verdad que esta demasiado feliz con estar ahí.