Los días en la Empresa pasaron lentamente, mientras veía trabajar a Isabella e interactuar con Grafford mi incomodidad por ello crecía. No podía creerlo, pero yo, un hombre que no me dejaba llevar por las cosas, me atreví a hacerlo. A la semana de estar en la oficina ocupando el lugar de mi padre, sucedió un incidente, una nueva secretaria fue contratada por la oficina de recursos humanos, según que esto era asi para que yo tuviera a alguien más en mi equipo de trabajo, pero resultó que mi nueva secretaria era una mujer, de esas que en mi momento de cordura, no la hubiera admitido. La nueva secretaria llevaba la etiqueta de “problemas” pegado en la frente. Cualquier persona que usa lógica hubiera dicho, “No” pero yo me atreví a dejarla como a mi secretaria. A leguas se miraba su actitu

