Después de haber sostenido esa conversación con su padre, Adrián tenía una idea acerca de quién era esa mujer, sin embargo no podía ir y decirle, “Hola, ¿te acuerdas que te rescaté del agua?” Se puso a reír al creer que se vería gracioso diciendo eso a alguien que era una desconocida para el. Sin embargo era claro que el sentía cosas por aquella joven, lo cual ninguna otra mujer le había hecho sentir. El día en que Isabella debía contraer matrimonio, ya estaba a la vuelta, era cuestión de horas… Sin embargo, para la joven que tres meses atrás no le había importado sacrificarse por el bien de su padre, esta vez no era tan así. Desde que ella se reencontró con su antiguo benefactor, sentía una enorme duda en su corazón, pues secretamente se sentía atraída a Adrián, el joven heredero de la

