- ¿Cómo es que no te pierdes? -le pregunté a Adam cuando nos adentramos al bosque. - Pues... - Oh... -exclamé cuando vi pequeñas lámparas colgando de diferentes árboles-. Es como una película -murmuré. - ¿Eso responde a tu pregunta? -rio Adam. - ¡Es maravilloso! -sonreí mientras me bajaba de su espalda para contemplar las luces-. ¿Las has acomodado tú? A papá le encantaría ver esto -pasé una mano por mi cara, reteniendo el nudo de mi garganta-. Es amante de las navidades porque siempre podía asomarse a ver las luces que colocaban los vecinos. Decía…-me detuve. Decía que se sentía en el cielo. Solo con las luces podía ver a papá sonreír, pues desde que mamá nos había dejado… - Lo lamento, Bella -susurr

