Los progresos en torno a la salud de Carlos, seguían su curso, aunque había mejorado bastante en cuanto a sus movimientos motrices, pero en lo que concernía a lo cognitivo, los avances eran nulos, todavía no había logrado recordar, ni un solo episodio de los tantos que había vivido en su adolescencia. Una mañana, el doctor Emerson, esperaba a Carlos en su consultorio, para evaluar sus avances. El llevaba dos meses recibiendo terapias del habla en la casa, más, los ejercicios fisioterapéuticos, que resultaron siendo una gran ayuda, porque en dos meses, había logrado abandonar la silla de ruedas, y empezó a trasladarse en andador. La doctora que lo atendía en la casa, le dijo que debía ir caminando poco a poco hasta recorrer todo el lugar, era el único entorno que el conocía, aunqu

