Merlia, Carlos ha despertado
Eran las 9 de la noche, del viernes 1ro de mayo, Merlia estaba sentada afuera de la cabaña de su familia, cuando escucho la noticia que le había dado Emanuel, se quedo en silencio por algunos segundos, pensaba que se trataba de alguna broma
–Emanuel, eres tu, pregunto ella
–si Merli, soy yo
–donde estas
–En el hospital con Victor y Carlos
–me estas diciendo la verdad sobre Carlos
–si amiga, como crees que voy a jugar con algo así, mi amigo, tu prometido ha despertado
Al confirmar de que se trataba de una noticia real y no una broma, Merlia, se puso de pie en el muelle, no pudo mas de la emoción y pegó un grito de alegría, se arrodilló, se volvió a levantar, lloraba, reía, saltaba y danzaba por todo el muelle, mientras continuaba con Emanuel al teléfono, quien le daba todos los detalles de la evolución del Carlos, mientras ella lo bombardeaba con cientos de preguntas
–Habló, preguntó por mi, lo viste, te reconoció
–No Merli, nada de eso, estoy llegando al hospital ahora, el doctor me llamó y me comunicó que viniera con urgencia, porque Carlos había despertado, pero aun no lo he podido ver
Mientras Merlia hablaba al teléfono, los padres de ella llegaron a la cabaña, habían acordado quedarse con ella toda la noche. Al no encontrarla dentro, salieron al patio trasero que conectaba al muelle, y se encontraron con un episodio que les resulto difícil de describir al principio. Merlia estaba rebosando de alegría, ellos lo pudieron percibir en su forma de actuar, no era la Merlia que había dejando horas atrás.
Josefina y Domingo se miraron, la madre de Merlia encogió los hombros, preguntándose que estaba pasando, Merlia los alcanzó a ver, y les gritó, –Mama, Papa, Carlos ha despertado, despertó el amor de mi vida.
Josefina pegó el mismo grito que Merlia dio cuando se enteró de la noticia, entonces y corrió tras de ella a abrazarla, Domingo, todavía estaba en la puerta, su reacción fue llamar a Tomas, quien se apareció en la cabaña 20 minutos después.
a la familia Vázquez y Soriano, les volvió la esperanza, esa noche en la cabaña Josefina agradecía constantemente a Dios por haber escuchado sus plegarias.
–cuéntanos hija por favor, que te dijo Emanuel, le preguntó su mamá
–Emanuel acababa de entrar al hospital cuando me llamó, aun no ha visto a Carlos, dijo ella, pero el doctor lo llamó para darle la notica.
–pero, ¿vioo al doctor, que pronostico les dio?
–El doctor se muestra optimista, según me conto Emanuel, pero cortamos la llamada porque el doctor lo estaba esperando en su consultorio
Carlos había durado 6 meses en coma, el doctor que estaba llevando su caso, no les había asegurado un tiempo exacto para su recuperación, lo único que les había avisado, era que podía tardar meses, o años.
Mientras Merlia, sus padres y el padre de Carlos, aguardaban en la cabaña por la llamada de Emanuel, merlia se veía tensionada, no dejaba de moverse de un lado para el otro, iba con su teléfono en la mano, esperando la llamada de su amigo
–tranquila hija, le dijo su madre, –ya llamara Emanuel
Merlia miró a su madre, la abrazó, los ojos de Merlia se veían mas brillante que nunca, tenían otro tono, reflejaban alegría, esperanza, era evidente que aquella noticia, había provocado esos cambios.
La familia se había quedado afuera de la cabaña a la luz de la luna, que estaba llena esa noche, Merlia se había apartado un momento para estar a solas, ella se quedo mirando fijamente al cielo estrellado, su madre, quien la observaba de lejos con detenimiento, se acercó hasta ella por un momento .
–Que te tiene tan absorta alla arriba Merlia, le dijo su mama
–ah mami, me sorprendiste, no te parece que el cielo tiene mas estrellas que cualquier otra noche
La madre miroo arriba y le dijo
–no se, puede ser, por que lo dices
–es que asi lo veo yo ma, y no te parece que la luna esta mucho mas grande hoy, continuo ella
Su madre volvió a mirar el cielo
–ah si, eso si
–la veo tan cerca, es como si reposara sobre las aguas del rio, me relaja tanto mirarla, concluyo Merlia.
–ah, estas mas calmada hija
–si, mamá
–entonces si, la luna hizo efecto
Se rieron ambas, mientras seguían charlando de lo bella que estaba la noche, con su luna llena y rebosada de estrella.
–sabes que, mama, le dijo Merlia a Josefina
–Dime hija
–había leído que astrológicamente, la luna es encargada de regir nuestras emociones y nuestros pensamientos mas íntimos.
–ay hija, como crees eso, le dijo su madre, donde leíste eso, mostrándose incrédula.
–ma, tu sabes que a Tere le gustan mucho todas esas cosas, ella al verme desesperada con este tema de Carlos, me pasoo algunas notas las lei, me parecieron interesantes, y hoy al ver la luna asi de llena y grande, además, las estrellas tan brillantes, y que justo hoy Carlos haya despertado, no creo que sea por pura coincidencia, creo que los astros se unieron a mi favor.
Josefina se puso frente a su hija, la tomo de las manos y le dijo
–hijita, mírame, ya sabes que Carlos despertó, porque tu nunca te rendiste, no perdiste la fe que hay en tu corazón, y el de arriba, nos escuchó
–bueno, creo que si, contestó Merli
En medio de la convesacion de madre e hija, el teléfono de Merlia sonoo,
–ah, es Emanuel, dijo Merli entusiasmada
–contesta hija
–Hola Ema, cuéntame
Merlia y su madre se movieron hasta donde estaban Tomas y Domingo, puso el teléfono en voz alta para que todos escucharan lo que Emanuel tenia para decirle
El Doctor Emerson le comunicó a Emanuel que las secuelas del coma varían de acuerdo al tiempo que el paciente haya durado en ese estado, y que por suerte Carlos solo estuvo el tiempo mínimo que se da en esos casos, 6 meses
Pero que tenían que estar preparados, porque la recuperación para que Carlos volviera a tener una vida normal, podría ser un camino largo.
–Emanuel, pudiste ver a Carlos, le preguntó Merlia
–si amiga,
–y, ¿qué pasó?
–lo hice desde el pasillo, a través del cristal de su habitación, pero respondió muy bien a los estímulos del doctor, abrió los ojos, apretó su mano.
–por que no entraste
–es que no quiero ser la primera persona que el vea, quiero que te vea a ti.
–si Ema, estoy buscando vuelos para mañana mismo, no sabes las ganas que tengo de verlo
–lo se amiga, esto ha sido un milagro