—¿Querías ver porno en vivo? —me separé de Asmodeo sentándome en el suelo. El se rió acomodándose a un lado. —Más que eso —hizo una mueca—. Quería ver hasta que punto era capaz de llegar Dios, por los humanos. A pesar de que había sido una propuesta suya, después de un tiempo comenzó a desagradarles por la obsesión del creador para con ellos. Por eso después de muchas noches susurrándole cosas a ese par, mordieron la carnada. Dios se dio cuenta a los ochenta días, cuando vio el vientre de Eva ligeramente abultado. —¿Estaba embarazada? —dije con sorpresa. —Sí, pero, al él notarlo se molestó muchísimo. Todavía recuerdo su cara —se rió acostándose de espalda con los brazos detrás de la cabeza. Parecía un niño que le contaba la travesura del día a sus padres. —Allí fue que ocurrió lo del

