Durante toda la noche trate de ignorarlo por haberme ocultado cosas tan esenciales en estos momento, pero no pude. A pesar de que cerraba mis ojos y trataba por todos los medios de desconectarme de la realidad que estaba viviendo, no podía. Con mi ataque de locura y la liberación del último sello, podía sentir todo, oler todo, percibir todo. Era como un puto radar que hasta el leve sonido de un zancudo en la parte baja, lo sentía a mi lado. Eso mismo sentía con Asmodeo. No solo sentía su posición por la habitación sino también sus emociones: miedo, angustia, amor, temor. Era un cúmulo de emociones de un metro noventa que me estaba enloqueciendo. Luego de casi matarlo en la habitación por no quedarse quieto, me propuso ir al lago que estaba cerca del bosque y como no podía dormir, acepte.

