Él al ver la comida en la bandeja y escuchar lo que le dije, asintió con la cabeza y me miró con un brillo en sus ojos que no pude descifrar. —Pasa, estaba durmiendo —Me dejó espacio en la puerta para que pasara al interior, allí sobre la cama, dejé la bandeja de comida y me senté en un lado. Estaba caliente y las cortinas aún no las había corrido. La cama que debería de ser de Harry, está vacía. Se veía que no había pasado la noche aquí. Cuando regrese ese puto me va a escuchar, no puede andar como gata en celo toda la noche y no regresar a dormir. Es su culo, pero esta es mi casa. Le di unas palmadas al colchón a un lado para que se sentara. Asmodeo, caminó a mi dirección y tomo unos de los vasos de jugo sentándose. —Te faltó el banderín de la paz. —dijo burlón. —¿Quién dijo?

