—Estábamos buscando a cuernitos —dijo Harry—, pero creo que nos perdimos —se rasco la nuca temeroso. —¡Oh! —Podría jurar que su sonrisa creció más— haberlo dicho antes —caminó en nuestra dirección y me rodeó hasta colocarse detrás de mi. Su aliento chocó contra mi oreja provocando que la piel se erizara—. Está en esa dirección —señaló a mi costado derecho donde había un pasillo—. Segunda puerta a mano izquierda. Es su despacho. Me alejé de su cercanía con un movimiento de cabeza en señal de asentimiento. Tomé la mano de Harry y al girar, Amon ya no estaba. —Que sujeto más extraño —sentenció Harry. —Ni que lo digas —bufé caminando hacia el pasillo con Harry a mi lado—, como todos los del castillo. ¿Viste al chico que nos sirvió el desayuno? —¿El del culito sensual? —se mordió el labi

