Capítulo XV

1488 Palabras

—Buenos días —saludé a la chica de planta baja que siempre me saludaba. Y como siempre me devolvió el saludo con una sonrisa. Todo el día de ayer lo había pasado pensando en qué era lo que Zadquiel había ido a decirse pero mis traviesos pensamientos siempre volvían al roce de sus manos en mi piel, sus embestidas deliciosa... Cada pensamiento sobre él era pecaminoso pero inevitablemente. Mi mente evocaba ese recuerdo. Antes de entrar al ascensor decidí buscarle su café con leche en la cafetería que a esta hora se encontraba casi desolada. Me mordí el labio con el corazón acelerado mientras las puertas del ascensor se abrían con lentitud. Normalmente en el pasillo de presidencia no había nadie salvo “mi escritorio”, la puerta de la oficina de Zadquiel y la sala de espera la cual normal

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