Abrí la puerta de mi habitación. Facundo se había despeinado de tanto pasarse las manos por el pelo, sus medias y zapatos abandonaron sus pies, la corbata estaba en el suelo y la botella de Whisky seguía sellada a su lado. —Serena, no me dejes. No ahora. Seremos padres. Serena, nosotros tendremos un hijo, no me botes ahora. —pidió. —Por favor... Le miré llorar como a un niño pequeño, Facundo era el hombre más sensible puesto sobre la tierra, él me miró con lágrimas en los ojos mientras se limpiaba el rostro e intentaba recomponerse, pero simplemente no le salía y yo no sabía qué hacer. Cerré la puerta y le escuché llorar como un niño desconsolado desde la puerta y por un momento mientras lloraba murmuró lo arrepentido que estaba de haber iniciado tan mal las cosas entre nosotros. D

