Espinas y novedades

1543 Palabras
La mañana siguiente fue maravillosa, los chicos se veían asoleados y estaban comiendo la pizza de la noche anterior como desayuno, Xiomara preparó pancakes para su hermano y para mí, además picó fruta para todos, miré a Facundo y alcé una ceja, no podía creer que Bety fuese tan funcional, la hubiese contratado antes. —Chicos, les encontramos obligaciones. —anunció Facundo y yo solo asentí. —Xiomara trabajará con Serena, Xavier conmigo, aunque no me soporte, Tom con Adam y Sofía irás con Jane.  —¡Nooo! —reímos era la última de la que esperábamos una queja. —En serio apesto y Jane es tan dulce, hasta que me enloquece, tiene fe en mí y Parker me fastidia.  —¿Por qué no aceptas que Parker te gusta?—preguntó Phil y sus hermanos comenzaron a hacer ruiditos y a tirar besos.  —¡No es cierto! y ¡no! no es gracioso. —dijo la chica mientras su cuerpo se vía rígido y su rostros molesto.  —Sofía, no tiene nada de malo —comenté.  —Recuerda, el secreto de la felicidad es no tener novios jamás —Dijo Facundo.  —Sí, acabas casada con un gilipollas —contesté antes de pegarle en el hombro a mi esposo.  —Word! —gritaron las gemelas. En espera de que metiera monedas en sus alcancías.  —Les estoy construyendo un futuro —Anuncié. —Tendrás un novio, algún día y tus hermanos se aguantarán.  Me quedé a ordenar la cocina y Xavier se encargó de llevar a los chicos a sus actividades, mientras me hacía cargo de limpiar la cocina y recoger un poco nuestra habitación. Tomé una ducha exquisita, mi pelo no se sentía tan limpio desde que nací. Salí del baño con el cabello maravilloso y me encontré con mi esposo desnudo. —¿Por qué estás tan ardiente?  —Lo de las actividades es genial, me lo dijo tu mamá. —reí. —Así que... más sexo. —Reí.  —¿Será que no me enredas el cabello? —rió antes de estrujar mis nalga.  —Enredaré otras partes. —Nos envolvimos en un caluroso beso hasta montarnos en la cama. ...........................Tiempo después................................ Para mediados de agosto tomamos unos días para ir a la montaña era la actividad favorita de mi esposo, esquiar en las montañas y mantenerse en medio de la cabaña, como celebramos su cumpleaños así con fogata sexo y soledad un par de meses más tarde acabamos en el mismo lugar con mi familia y la suya, la suya era la mía, pero de mis padre y hermanos podía resultar mal y ser un tormento.  Aparentemente Facundo no podía mantenerme feliz durante mucho tiempo, se le había ocurrido tener una vacaciones familiares en la cuales acabé sola, con los niños y mi familia, claramente hasta que enfermé y volvió con su intento de príncipe azul.  —¿No puedes dejar de vomitar?  —Tengo temperatura y dolor de cabeza me estoy muriendo Fack. —dije y me acosté en el suelo.  —Tía Venus tene vómito —dijo Dana con tono lastimero mientras acariciaba mi cabellera, le di un beso en la manita y ella sonrió.  —Serena, lo mejor es que vayas al hospital, —Dijo mi hermano mientras cargaba a su pequeña y le alejaba de mí. — Puede ser contagioso.  —Es colitis. Daniel lo siento, pero tú tienes que irte, llévate a tu esposa, mantela lejos de mí.  Kyle me tomó la presión y me puso una bolsa de suero antes de llevarme cargada mi habitación, me acosté y no volví a abrir los ojos hasta el día siguiente en la tarde. Por supuesto, lo primero que vi fue a mi querida amiga y a mi hermano discutiendo y haciendo señas, con miradas cómplices.  —Necesitas ver un doctor. —Dijo mi hermano mientras se sentaba en la orilla de mi cama y masajeaba mis pies. —Te hice un examen de sangre, le mentí al resto, dije que estabas bien, pero... —¿Tengo cáncer? —Tus niveles hormonales están demasiado altos. —Le miré asustada y le hice una seña para que siguiera. —Estás probablemente embarazada y puede que no sea uno. —Me reí. —Serena, no seas estúpida, estoy hablando en serio.  —Puede que no sea uno, porque ahí está vacío.  —Serena, o son más de uno o tienes cáncer de útero.  —¡Vamos a un doctor! —Dije y le pedí que me pasara algo decente.  Así acabamos en el hospital secreteando con Laini la cuál estaba muy emocionada, me acosté en la camilla y la doctora nos explicó que mi hermano tenía algo de razón con los niveles hormonales exagerados y sonrió cuando miró la pantalla.  —Felicidades, son cuatro.  —Te lo dije, más de dos.  —Dos por dos. —corregí. —¿Cómo pasó eso? Soy alérgica a la maternidad.  —Quieres que te recuerde todas tus citas sexuales. —Preguntó Laini y la doctora, le subió el volumen a la ecografía.  Había ido a muchas ecografías en salas de maternidad y vi a casi todas mis cuñadas sonreír, aplaudir, disfrutábamos de la musicalidad de los corazones de sus hijos pero yo solo escuchaba desorden y desastre era mi palabra, siete más cuatro era imposible. Lloré hasta que mi hermano le apagó el sonido a la máquina y acarició mi cabeza.  —Me preocupa, severamente, porque ellos están en peligro y usted parece solo interesarse por no tenerlos. Con suerte tendrá un aborto.  —¿Qué? —Serena, ella quiere decir...  —No, no les quiero perder y no soy una mala madre, pero usted no vive conmigo para saber cuán terrible es que se me olvidaran las pastillas como a una adolescente y vaya a tener cuatro bebés antes que mi hermana y como mi papá no amará a los míos. Quiero que sean felices, pero tienen una mamá infeliz y un papá inestable. —tomé una inalación profunda. Y deseeé dejar de soltar lágrimas. —¿Así que cuánto reposo? La doctora con exactitud pidió lo siguiente:  1. No disgustos.  2. No sexo.  3. No comida pesada.  4. No comida picante.  5. No peleas o emociones fuertes.  ¿En mi vida real?  ¡Esto es IMPOSIBLE! Mucho descanso y tranquilidad. en resumen no podía estar con mi familia, comer, hablar y seguir viviendo, pero los traería al mundo y los disfrutaría y serían míos. Cuando llegamos a casa mi papá estaba metiendo las cosas en el maletero, él y Ada se iban.  —Chicos, no le diremos a nadie.  —Seremos padrinos, sabes cuánto nos odiarán. —Kyle besó mi frente y tomó del brazo a Laini. Me acerqué a mi papá y a mi hermana y decidí disculparme.  —Papá, lamento tanto decepcionarte, porque a veces no importa cuán grandes sean mis logros, los minimizas y me duele en el alma no poder tener lo de antes, caballos, vino y risas. Ada, me encantaría que me perdonaras y si no puedes hacerlo lo entenderé. —¿Serena, por qué crees que te odio?  —No sé, solo ... ya no más, ya no esperaré nada, de ninguno de los dos, pueden borrarme o aceptarme.  Caminé hacia la entrada de mi casa con el rostro cargado de lágrimas, Facundo abrió la puerta con el ceño fruncido y me abrazó, luego miró hacia mi padre y me convenció de volver a la cama, se quedó conmigo toda la tarde hasta que me quedé dormida. En la madrugada salí corriendo hacia el baño y sentí unas manos viejas y arrugadas sostenerme para que no me fuese en el inodoro.  —¿Qué dijo el doctor? —preguntó mi padre.  —Que no debo molestarme o moriré, papá puede que sea cáncer o la edad. La última es la más  peligrosa. —El hombre rió y me dejó enjuagarme antes de volver a la cama. —He sido un padre horrible, espero algún día pueda compensarlo o mis cinco meses de tiempo. —reí y él besó mi frente.  —¡Adam, el que volvieras no significaba que me apachurrarías, tengo frío! —dijo mi mamá mientras se abría espacio en medio de nosotros.  —¿Dónde está Fack? —Las gemelas vieron películas de horror, tuvieron pesadillas. —O...—Mamá me entre piernó y le solté, tenía que vomitar de nuevo, discretamente apunté ambas y me devolví a la cama.  —¿Aguelo por qué se cambiaron de cama? ¿Con Venus?—Los tres reímos al ver a Dana con el pelo enmarañado. —Aguelo, vamos por mi chupón y fabulitas.  Mi papá salió con la pequeña cargada y yo me acomodé más cerca de mi madre, me dio un fuerte abrazo y acarició mi cabeza, sí que ayudaba con las náuseas, era un lástima que no pudiera pasar más de veinte minutos sin vomitar.  Me fui corriendo al baño de nuevo y me enjuagué la boca, luego usé una con pasta de jengibre como sugirió la doctora, lo único que lograba con ello era sentirme estúpida por el picor, me lavé la cara y volví a mi cama.  —¿De cuánto estás?—preguntó mi mamá.  —¿Qué?  —Serena, tengo siete nietos y un par de gemelas.  —Es secreto, mamá. Estoy de alto riesgo. —Facundo entró con Jency entre sus brazos a la habitación y se disculpó al ver a mamá en la cama.  —Esa es la nieta más vaga de la historia. —Se la quitó a mi esposo y le dio besos. —Tú, abrázala y recuérdale que es más que una cara bonita. —Facundo asintió.  Mi esposo se metió entre las cobijas, se acercó a mí y me pegó contra su cuerpo, Facundo sonrió y murmuró contra mis labios que me amaba, más que nunca, que me deseaba y que quería una vida conmigo, le miré enternecida y asustada, Facundo pegó sus labios contra los míos en besos breves y cortos, antes de tomarme mejilla para intentar ese beso con la magnitud de las promesas que me había hecho.  Yo lo disfruté todo, el estar entre sus brazos, disfrutar de sus beses y en soñar que algún dci si todo salía muy bien, mis hijos, mi esposo y toda nuestra familia sería tan feliz y completa como todos siempre deseamos. 
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