Entró con una fuerza que no pude controlar. Como si la puerta no tuviera peso, como si el mundo no pudiera detenerlo. Y entonces… ahí estaba. Su cuerpo aprisionando el mío. Imponente. Firme. Arrogante. Todo en su aura gritaba peligro, deseo y… poder. La única luz que se filtraba era la del baño, que dejaba entrever su silueta, y la que entraba tímida desde la ventana de mi habitación. A pesar de que todo estaba oscuro… el perfil de Luke se veía tan sensual que era un crimen. Uno de esos por los que yo testificaría a favor del culpable. Mis labios se entreabrieron sin que pudiera evitarlo. Sus ojos bajaron ligeramente hacia ellos. Y entonces levantó el brazo, lo apoyó por encima de mi cabeza y me encerró contra la pared con su cuerpo. Su calor me envolvía. La tensión entre nosotros era tan

