Emma se levantó temprano para ir a la universidad a retirar su título en el camino buscaba anuncios de trabajo aunque no había suerte, aún necesitaba experiencia para ejercer su título y necesitaba experiencia, estaba exhausta mientras cargaba su título en un enorme sobre, de detuvo un momento y miro el cielo, estaba nublado y parecía ser una tormenta eléctrica al mirar a un lado noto que estaba cerca del cementerio donde estaban sus padre, respiro profundamente y camino hacia él, el cielo se oscureció por el mal clima, las ráfagas de viento eran heladas mientras Emma caminaba por un sucio camino hacia sus tumbas, se sentó delante de ellas y las observo por un momento sin decir nada, solo saco su título del sobre y se los enseño mientras lloraba, intentaba sonreír, coloco el título dentro del sobre y lo dejo a un lado.
-Es difícil- Dijo Emma, -Cada día duele despertar sola, llegar a casa y que nadie me espere, tengo problemas pero no quiero molestar a los demás, tengo buenos amigos pero no quiero ser una carga, logré recibirme aunque necesito experiencia y tengo novio- Emma comenzó a reír, -Les juro que no sabía que era famoso y millonario, aunque su hermano me confunde un poco, me confunde más de lo que esperaba- Un trueno se hizo escuchar y Emma se acerco a ambas tumbas, coloco su mano sobre las lápidas, -Prometo que vendré más seguido, la lluvia comenzó a caer y ella tomo su título y comenzó a correr su edificio estaba lejos pero aún así corrió no quería mojar su título o celular, estaba exhausta, no podía ver nada la lluvia era demasiado fuerte y a penas logro encontrar su departamento al llegar se dirigía a las escaleras cuando vio a su casero
-Estoy segura que me pedirá el dinero y no lo tengo- Dijo Emma mientras seguía caminando, pero al mirarlo, él hombre estaba hablando con alguien que no logro ver con claridad, estaban dentro de la habitación y la ventana no dejo ver más allá solo logro ver qué le había entregado una gran suma de dinero, -Que suerte, pago el aumento, ya no debe preocuparse- Pensó Emma, siguió caminando hasta llegar a su puerta, estaba mojada, cansada y deprimida, abrió la puerta estaba totalmente oscuro al encender las luces había una pancarta en la pared, “Felicidades Emma, eres psicóloga y una gran persona”, luego de leer Emma bajo la mirada y su mesa estaba llena de comida a un lado había varias bolsas de marca, camino unos pasos hacia delante, ¿Quién…- Hasta que detrás de ella la puerta se abrió, Emma miro hacia atrás y logro ver a la persona que había preparado todo para ella.
-¿Alexander?- Emma solo lo vio a él, no había nadie más, -¿Por qué…
-¡Emma!, ¿Qué te sucedió?- Pregunto Alexander quitándose su saco y colocandocelo a Emma, ella recordó que estaba completamente mojada por la lluvia
-Bueno fui por mi titulo- Dijo Emma mostrándole a Alexander, él lo tomo y le quitó el sobre que estaba un poco mojado
-Tienes suerte, no se mojo el titulo- Camino hacia el mueble para dejarlo ahi, -Tienes que cambiarte o te resfriaras.
Emma solo miro la mesa llena de comida, luego el cartel, -¿Lo hiciste para mí?
Alexander no la miro, solo siguió dándole la espalda mientras leía el titulo, -Si, se suponía que sería una sorpresa pero no esperaba que no estuvieras o una tormenta, lamento que sea…- Pero no logro terminar de hablar se había congelado al sentir el mojado y cálido cuerpo de Emma abrazarlo por detrás
-¡Gracias!, Lo necesitaba de verdad- Emma continuo abrazándolo hasta que recordó que ella estaba mojada, -¡Lo lamento!- Alexander la miro y le sonrió
-Me alegro, creí que no te gustaría- Miro su camisa y se la desabrochó, -Está un poco mojada- Dejando al descubierto su torso, las mejillas de Emma estaban rojas
-Me cambiare, estoy mojada- Miro el saco de Alexander el cual lo había mojado, -Lo lamento, yo…
-Emma.
-¿Si?- Ella miro y Alexander extendió su brazo entregando tres bolsas las cuales cada una tenía el cello de una marca prestigiosa, -¿Qué es? – Las tomo y dentro cada una tenía un vestido diferente, -¿Cómo sabes que me gustan los vestidos?
-Creo que este debe ser el único día que te he visto sin un vestido- Alexander miro a un lado, -¿Te los probarías?
-Claro- Emma sonrió, fue al baño y se probó cada vestido, salía del baño y se lo mostraba a Alexander, él solo creyó que ella se los probaría y le diría si le gustaba pero poso para él, estaba tan concentrado en mirarla que por un momento dejo de escuchar la lluvia caer, ya no sentía frío su cuerpo estaba totalmente caliente, -¿Alexander?- Él llamado de Emma lo trajo de nuevo a la realidad
-¿Si?
-Creo que debes quedarte hasta que pase la lluvia
– Dijo Emma
-¿Qué?- Alexander se levantó y miro por la ventana la lluvia era muy fuerte y las calles estaba totalmente inundadas, podría ser una mala noticia, pero para él eran las mejores, -Supongo que si- Sonrió levemente, eran las tres de la tarde, Emma fue al baño y se colocó un pantalón buzo y una remera bastante grande, no tenía puesto un corpiño pero no sé notaba tanto, ambos se sentaron Emma miro y sonrió
-Veo que trajiste de todo- Sobre la mesa había hamburguesas, pizza, papás y diferentes tipos de bebidas alcohólicas para brindar
-Bueno no se que es lo que te gusta y para beber traje champaña y vino.
-Me gusta todo.
-Quiero saber cómo eres.
-¿Qué?
-Quiero saber sobre ti Emma, solo dime.
-Bueno, me gustan mucho los vestidos, principalmente los floreados, los zapatos suelo usarlos sin tacón es más cómodo, las joyas no me gustan tanto pero abecés me imagino usándolas aunque no tengo, amo la pizza, las hamburguesas, las papas fritas, las ensaladas, mi debilidad es el chocolate dulce lo amo, adoro el helado de frutilla y chocolate, amo los días de lluvia como hoy, me gustan mucho los gatos, me gusta escuchar música, no me gustan las rosas pero si me las regalaran amo las blancas, amo el café con leche, me gusta el vino blanco, las facturas las amo, siempre tengo un elástico de repuesto para atarme el cabello, no tengo muchos amigos y siempre me verás con problemas económicos. Creo que aún faltan más cosas pero no quiero aburrirte.
-Tú no puedes aburrirme- Alexander estaba recostado sobre su mano mirándola, -Así que te gusta la música- Alexander tomo su celular y reprodujo una canción lenta.
-Yo no sé bailar.
-Eso es excelente, yo te enseñare.
Emma creyó que solo era una broma y rio, hasta que Alexander tomo su mano y la acerco a él, tomo ambas manos de Emma y las coloco alrededor de su cuello mientras el rodeaba la cintura de Emma, se miraban fijamente mientras escuchaban la canción, Alexander ejerció un poco de fuerza atrayéndola más a él sus cuerpo estaban juntos y en ese momento Alexander comprendió que Emma no tenía un corpiño puesto, podía sentir los pezones de Emma a causa del frio, sentir eso hizo que sus movimientos fueran torpes
-Creí que me enseñarías a bailar- Dijo Emma entre risas
-Si, debo estar oxidado- Alexander se alejo un poco de ella para calmarse, ambos se sentaron, Emma tomo un trozo de pizza y comenzó a comer, Alexander la acompaño a lo algo de sus charlas Emma bebió de más, pero el mal clima no solo siguió, sino que al poco tiempo empeoró
-Está haciendo frio- Dijo Emma caminaba aunque de vez en cuando se detenía y volvía eso le causaba gracia a Alexander quien la miraba como si fuera lo más hermoso del mundo camino hacia el radiador y lo encendió, Alexander la miro y ella desviaba la mirada no lo entendió hasta que bajo la mirada y noto que era por su torso expuesto, él simplemente sonrió solo quería jugar un poco así que se quitó completamente la camisa
-Lo lamento, está muy mojada- Dijo Alexander colocando su Camisa sobre una silla, las mejillas de Emma estaba rojas aunque Alexander no lograba comprender si era el alcohol o la vergüenza ella caminaba hacia la mesa -¿No toleras el alcohol verdad?- Pregunto Alexander con una sonrisa se levantó y se acercó a ella pero no había planeado lo siguiente, al momento de encender el radiador y dar unos simples pasos la luz de todo el edificio se había cortado y el cielo estaba totalmente oscuro por la tormenta por lo que no se podía ver nada solo escuchar la fuerte lluvia, -¿Emma?
-Aquí estoy- Dijo Emma, él se guío por la vos de Emma, solo siguió caminando hasta que ambos se chocaron donde ella callo al suelo
-Lo lamento- Alexander se arrodilló y extendió ambas manos buscándola, Emma tomo una de ellas y comenzó a reír
-Tranquilo, no tome tanto como crees- Alexander podía escuchar su risa y lentamente se acerco a ella sin que Emma se diera cuenta pero de pronto pensó en su padre, “Debes respetarlos hijo, si ambos quieren estar juntos respetarlos”, -¿Sucede algo?- Pregunto Emma ya que lo sintió más cerca
-Tengo frío- Susurro Alexander, -¿Tienes algo que pueda usar?
-En mi cama hay un acolchado, lo lamento es que no tengo ropa que te quede- Dijo Emma , tomo la mano de Alexander y comenzó a caminar hasta la cama, Alexander no sabía si las cosas habían empeorado o mejorado para él, Emma sintió la cama y subió sobre ella buscando los acolchados que había doblado, -¡Aquí!- Dijo Emma porque los encontró, pero Alexander había entendido otra cosa, subió a la cama con Emma
-¿Me quieres aquí?- Pregunto Alexander, estaba detrás de Emma, ella podía sentir la calidez de su abdomen en su espalda, -¿Por qué siempre terminamos así?- Susurro Alexander, al escucharlo Emma abrazo el acolchado y guardo silencio, Alexander se inclino solo un poco y deslizo su mano derecha hasta el cuello de Emma dónde subió hasta sus labios los acaricio con su dedo pulgar mientras su mano izquierda permanecía en el pecho de Emma deslizándose hacia su seno, ella lentamente soltaba aquel acolchado mientras Alexander colocaba su mano en el mentón de Emma y lo levantaba para que ambos se miran, no dieron una palabra mientras los fuertes truenos iluminaba cortos segundos aquella oscura habitación, Alexander se acerco a los labios de Emma, él quería sentir aquella calidez y suavidad que tanto anhelaba al acercarse sintió el aroma del vino y se detuvo, -No puedo, Emma estás ebria- Susurro Alexander, estaba muy excitado hasta que sintió la mano de Emma deslizarse en su entrepierna su respiración se agito aún más mientras que su mano seguía bajando hasta que la punta de su dedo medio tocó el pezón de Emma, ella gimió mientras tomaba el pene erecto de Alexander algo que lo hizo gemir y suspirar al mismo tiempo que apretaba el ceno de Emma, comenzó a besar las mejillas de Emma mientras bajaba a su cuello
-Tienes razón- Dijo Emma mientras Alexander seguía besando su cuello, -Bebi demasiado- Pero aún así ella disfrutaba de aquellos besos la respiración de Alexander y sus besos humedecían el cuello y sus mejillas, ella deslizo su mano hasta la cremallera del pantalón de Alexander, bajo el cierre y desabrochó el botón, Alexander la soltó por un momento solo para bajarse los pantalones y el bóxer lo hizo rápidamente y los arrojo a un lado, él estaba completamente desnudo y no le pareció justo que ella estuviera vestida, se posiciono delante de ella y la recostó sobre la cama mientras seguía besando su cuello y de vez en cuando besaba sus mejillas pasando a un lado de la boca de Emma, cómo si la estuviera tentando a besarlo, coloco ambas manos en el elástico de su pantalón junto con las bragas de Emma comenzó a bajarlos y los arrojó exponiéndola, tal vez no podía verla pero si tocarla y la sintió muy húmeda, el corazón de Alexander estaba a mil, era la primera vez que se sentía así, él poso su rostro en el vientre y lo beso comenzó a subir al cuello de Emma mientras él lentamente subía su remera para exponer aquellos enorme pechos que lo volvían loco, sintió la mano de Emma deslizarse lentamente en su abdomen bajando a su pene. “Eres un buen hermano”, Alexander recordó aquella palabras y tomo la muñeca de Emma la detuvo, detuvo todo mientras permanecía en silencio, Emma se avergonzó con la reacción de Alexander, alejo su mano y se levantó rápidamente sentándose lo más lejos que puedo de él, -P-perdón- Ella estaba a punto de llorar
-Soy yo quien debería disculparse- Alexander se acerco a Emma los relámpagos en el cielo permitieron que Emma viera aquel cuerpo tan atractivo y su dulce rostro, Alexander vio las piernas de Emma cómo si lo estuvieran llamando y el rostro de aquella joven asustada y excitada, -Que combinación más deliciosa- Pensó Alexander pero intento mantenerse a raya aún así esos deseo de penétrala estaban latentes, Emma estaba sentada con ambas piernas dobladas y las estaba abrazando pero sintió las manos de Alexander sobre sus piernas dónde ejerció un poco de fuerza y separó las piernas de Emma, se sentó delante de ella y apoyo ambos brazos detrás de la cintura de Emma dejándola sin salida.
-Entiendo si quieres decírselo a Dimitri- Dijo Emma secando una lágrima, -Soy un asco, mírame, ¿Que he hecho?
-Ya te lo he dicho antes, no hicimos nada malo solo nos dejamos llevar de más- Alexander se acerco a la boca de Emma rozándola lentamente, -Emma solo dime qué me quieres dentro de ti- Susurro Alexander, -Solo necesito oír eso.
Emma estaba asustada pero muy excitada, no sabía que hacer mientras Alexander seguía tentándola, -Yo…
Alexander se acerco al cuello de Emma y comenzó a besarlo, -No es justo- Dijo Emma mientras gemía, no midió su fuerza dejándole un chupón
-Entonces haz justicia- Dijo Alexander exponiendo su cuello cerca de la boca de aquella joven, -También quiero que me marques- Emma tomo con fuerza el cuello de Alexander mientras clavaba sus uñas en su espalda
-No debiste hacer eso- Susurro Alexander, tomo la cintura de Emma levantándola solo un poco su pene estaba debajo de la v****a de Emma, -No te muevas tanto- Dijo Alexander mientras ella movía su cadera a ambos lados hasta que si v****a sintió la punta del pene de Alexander, -Emma por favor- Susurro Alexander, ya no podía más estaba mucho más excitando tanto que su pene comenzó a derramar líquido preseminal y varias gotas de lubricación de la v****a de Emma caían sobre el pene de Alexander deslizándose hasta sus testículos, -Quiero penetrarte, necesito penétrate- Dijo Alexander, -Perdóname- Alexander la bajo, -Yo no tengo preservativos, no tenía planeado que esto pasara- Emma lo abrazo, Alexander correspondió su abrazo, ambos se habían acostado juntos, -Sin hacer el amor, adoro estar así con ella- Pensó Alexander, sintió su aroma un momento, -Emma.
-¿Si?- Aún seguían abrazándose
-¿Amas a Dimitri?
Emma permaneció en silencio un momento, -Si te soy honesta- Ella lo miro triste, -Tengo miedo de que me odies si te lo digo- Emma desvió la mirada
-Así que lo amas- Dijo Alexander mirando a un lado, sonrió levemente
-No- Alexander la miro rápidamente, -Solo lo quiero pero no lo amo, solo se lo digo porque él siempre me dice que me ama y creí que tal vez podría llegar a amarlo pero aún no ha sucedido.
-¿Por qué me enojaría?
-Porque es tu hermano menor, se que ambos son muy unidos y solo empeoró las cosas, yo…, yo soy lo peor- Emma cubrió su rostro con ambas manos
Alexander quitó las manos de Emma de su rostro y la beso por primera vez, probó aquellos cálidos labios rojos, -Tal vez no sea lo que esperabas de mi, pero estoy feliz de que no lo ames, eso me da la oportunidad de que yo sea el primero para ti- Emma tenía las mejillas rojas al escucharlo, siguió besándolo hasta que ambos se durmieron sobre la cama mientras escuchaba la lluvia caer, estaban abrazados Alexander desnudo y Emma semidesnuda, esa noche Alexander durmió de maravilla mientras sentía el cálido cuerpo de Emma, no la soltó ni un solo segundo.
Esa noche Dimitri no se había enterado de la fuerte tormenta que estaba afuera debido al trabajo, decidió dormir en la empresa esa noche, Adolfo también decidió quedarse en la empresa y trabajar junto a Dimitri mientras lo aconsejaba para aquellos días en los que no estaría.
Leticia había recibido los mensajes de Adolfo dando aviso que él y Dimitri estaban en la empresa y pasarían ahí la noche, pero no dijo nada de Alexander y él tampoco aviso nada.
Quien sabe si está tormenta solo era el inicio de un huracán.