Aunque a Isabella le gusta mantener la ciudad segura, es bastante tedioso estar parada durante varias horas en el mismo lugar y las veces que tenía que moverse no era por buenas razones. Todo iba normalmente, el cielo estaba parcialmente nublado y era un día fresco, este sería un día tranquilo si no fuera por un individuo corriendo hacia ella mientras gritaba Le dispararon una y otra vez. El individuo vestía un atuendo deportivo azul oscuro y una gorra en la nariz de color verde. -¿A quién? -Le pregunta Isabella al chico que se detiene frente a ella.-Donde paso? -Mi amigo recibió un disparo. -Le respondió el hombre. Isabella hace un gesto poniendo sus ojos en blanco. -Señor cálmese, necesito que me escuche para que yo pueda ayudarlo de lo contrario no voy a poder hacer nada. -Sí, ven

