Desaparecidos

2052 Palabras
En casa durante los procedimientos se encontró; 1407 dosis de cocaína, ocho ladrillos de m*******a de más de 6 kilogramos, seis pistolas, cuatro revólveres, tres balanzas, quince celulares y 849.400 pesos. En la comisaría se descubrió que todos los miembros de esa familia tenían antecedentes penales. Lo peor es que no solo por venta de drogas, sino también por robo a mano armada y asesinato. El más joven era menor cuando cometió sus primeros delitos por eso no había sido arrestado antes de que Roberto comenzará a ayudarlos. Ahora son todos mayores de edad y Roberto tampoco los salvará esta vez. Era obvio que Roberto no se iba a alegrar cuando se enterara, pero debería estar agradecido de no haber sido arrestado con ellos. Más tarde, a las 14:00 pm el oficial Fernández se encontraba conduciendo el auto patrulla con Roberto Torres sentado a su lado. -Te va a gustar Kotaj, es tranquilo. -Le dice el policía Fernández a Roberto. Antes de que Roberto pudiera contestar fueron interceptados por una camioneta. -¿Qué significa esto? -Dice el oficial Fernández mientras pone la mano sobre su arma. Antes de que pudieran desenfundar sus armas salen tres hombres armados de la camioneta y les apuntan con armas AK-47 mientras gritaban que no se movieran. Los hombres estaban vestidos de n***o y tenían la cara cubierta con pasamontañas. Los policías Fernández y Roberto levantaron sus manos en silencio. Daniel Sanders se despierta agitado a las 1:30 am, había vuelto a tener el sueño de la misteriosa silueta. Esta vez decidió no pensar en eso y simplemente seguir durmiendo como si nada, pero cuando iba a volver a dormir comenzó a sonar su celular. -Que? -Se dice Daniel a sí mismo mientras apenas puede mantener sus ojos abiertos.-Ya son las 5?. Que Daniel crea eso se debe a que normalmente siempre se duerme después de cenar aproximadamente a las 21:30 pm o 22:00 pm, porque pone la alarma de su celular a las 5:00 am. Así no llega a dormir 8 horas, pero al menos puede dormir 7 horas. Después de todo, una hora más, una hora menos ¿Qué diferencia puede haber en tan solo una hora?. Sea como sea siempre va a las prisas; tiene una media hora para prepararse y 1 hora y media de viaje hasta llegar al departamento de policía. Así que Daniel con su desorientación por el sueño y por acabar de despertar pensaba que era la alarma, pero cuando vio la pantalla de su celular se dio cuenta de que estaba equivocado. Era una llamada de Marta (la esposa de Roberto) Daniel pensó que era la alarma de su celular, pero no, era ella que lo estaba llamando. -Tengo que cambiar el tono de la llamada. -Se dice Daniel a sí mismo entre bostezos.- No iba a atender; no quiere hacerlo, en lugar de eso bloquea el número y pone vuelve a poner su celular sobre la mesita de luz diciendo un soñoliento "No molestes". Daniel supuso que tal vez Roberto andaba en otra de sus giras, en ocasiones anteriores tal vez la haya atendido, pero Daniel ya tomó su decisión;no estaba dispuesto a seguir cubriendo a Roberto, ya no quería arriesgarse por su culpa así que si era su mujer que se arregle él con ella. Daniel Sanders no respondió la llamada, simplemente bloqueó el número y volvió a dejar el teléfono en la mesilla de noche. Daniel se dio la vuelta dándole la espalda al teléfono mientras pensaba que si se lo cruzaba a Roberto estando de salida le hablaría muy seriamente, no podía seguir arriesgándose por él y tampoco podía seguir permitiendo que Roberto hiciera lo que quisiera. Daniel se acomodó en su cama, claro que a penas fue cerrando sus ojos no tardó mucho para dormirse Miércoles, 07:00 am, En el Departamento de Policía de Felotimo Daniel ya con su uniforme puesto firma su entrada él esta de mal humor. Él espera que Roberto entienda cuando él le hable hoy para decirle que ya no lo protegerá, y aunque no lo entienda ¿qué importa? Si no quería hacerlo simplemente no lo haría y ya lo que Roberto diga no importa mucho. Daniel pensaba ir a su oficina, pero a penas termino de firmar su entrada el policía que se encontraba en el puesto le dijo: Agente Sanders, el comisionado Julián Moya quiere que vaya urgentemente a su despacho. Daniel hizo un gesto confuso por unos segundos ¿el comisario Moya?, ¿para qué podía estarlo llamando a su oficina?. Cuando el comisario Moya llamaba a alguien a su oficina no era para algo bueno. -Claro, ya voy. -Le respondió Daniel. -Empezamos el miércoles yendo a la oficina de Moya. -Daniel se dijo a sí mismo en su mente. El comisionado Julián Moya es un hombre calvo, de complexión robusta y piel oscura que aparenta tener aproximadamente unos 50 años. El comisario Moya está orgulloso del cambio hecho en el departamento desde la llegada de las fuerzas especiales, sobre todo porque formó parte del Cuerpo de Infantería de Marina antes de integrarse a la policía después de la baja del comisario anterior. De repente llaman a la puerta, el comisario Moya se endereza en su asiento y dice Adelante. -¿Me llamo comisario? -Pregunta Daniel Sanders mientras entra a la oficina. -Sí, oficial Sanders, por favor siéntese. -Le dice el comisario Moya a Daniel mientras señala la silla. Daniel observa la silla y piensa si sentarse o no, luego de unos segundos levanta la vista para responder: -Así estoy bien, gracias. -Está bien. -Le dice el comisario Moya en tomo serio mientras se inclina levemente hacia delante.-Tengo malas noticias relacionadas con el oficial Torres. Daniel traga saliva con dificultad y siente como si una gran preocupación y miedo se deslizó por su garganta, intenta disimular que su suposición es que lo suspenden o lo darán de baja si se enteraron de los negocios de Roberto. -¿Qué tipo de malas noticias? -Pregunta Daniel mientras intenta disimular su preocupación. -El policía Roberto Torres desapareció. -Dice el comisario Moya en tono serio apoyando su mentón sobre su mano. La cara de Daniel pasó de claro a pálido en unos segundos al mismo tiempo que la mezcla de preocupación y miedo que sentía se convierte en una mezcla de desconcierto y sorpresa. -¿Cómo que desapareció? -Preguntó Daniel abriendo sus ojos y su boca de una forma que recordaba a la pintura "el grito". -Sí, ayer él junto con el oficial Fernández se llevaron una patrulla para ir a Kotaj, y no se supo nada más de ninguno de ellos. Daniel llevó una mano a su frente, de repente sintió un mareo que lo hizo cerrar los ojos un instante. Daniel recordó la llamada que había recibido de Marta y volvió a abrir los ojos. Para el comisionado Julián Moya, Daniel estaba muy desconcertado por la noticia y eso no fue una sorpresa, no era secreto para nadie del departamento que ellos se conocían hace bastante. -Seguro no te quieres sentar? -Le dice el comisario Moya a Daniel mientras vuelve a señalar la silla. -Estoy bien, la noticia me impactó un poco. -Responde Daniel. -Tengo a varios oficiales buscando sin descanso, esperamos encontrarlo rápido. -Déjeme el caso a mi cargo. -Le pide Daniel al comisario Moya. -Por eso te llamé, sé que tú y él eran amigos -Le dice responde el comisario Moya a Daniel.-Así que dejaré que te encargues vos. Daniel quiso decir que no eran amigos, que solo eran conocidos, pero pensó que ese no era el momento indicado para eso así que solo digo un cortante Gracias. -Es todo, puedes irte. -Le dice el comisario Moya a Daniel. Daniel estaba tan desconcertado que únicamente asintió con la cabeza y salió de la oficina sin pronunciar ni una sola palabra. Daniel fue a su auto directamente, si quería conseguir pistas sentía que primero que nada debía ir donde se suponía que debían estar, así que encendió su auto y fue rumbo a kotaj. Daniel es un conductor cuidadoso y atento, pero esta vez al conducir hacia el lugar lo menos que podía hacer era mantenerse concentrado. No podía quitar de su mente la última vez que vio a Roberto, curiosamente fue el día anterior al allanamiento. Daniel intentó no creer demasiado en eso, pero se le ocurrió que podría tratarse de alguna venganza por el allanamiento; tal vez algún socio de esa gente se enteró y pensó que Roberto lo había traicionado. No, eso no podía ser. Se estaba apresurando, tal vez Roberto llevó al policía Fernández por mal camino y dejaron el trabajo a mitad para ir a divertirse. Si, ahora seguramente estaban esperando a que se les pase la borrachera. Daniel sabía que la segunda opción era la menos probable, pero intentaba convencerse a sí mismo de lo contrario, de no ser ese el caso ¿sería su culpa lo que pasó con Roberto y el policía Fernández?. Cuando Daniel llega a Kotaj se dirige al guardia de seguridad que está en la puerta para hablar con él. Tuvo que esperar un poco, ya que el guarda estaba haciendo el control de ticket de una compra, la alarma sonó cuando una señora pasó así que lo más probable era que se olvidaran de quitarle la alarma en la caja. Daniel esperó a que el guarda enviará a la cliente a la caja para que quiten la alarma de su compra y después se acercó. -Buenos días, control de rutina? -Le pregunta Daniel al vigilador en tono amistoso. El vigilador lanza una risa leve y saluda a Daniel estrechando su mano. -Se olvidan de quitar él alarma en caja así que los clientes pasan un mal momento. -Le dice el guardia a Daniel.-Por suerte esta es una clienta habitual así que sabe eso, el problema viene cuando es alguien que no sabe y piensa que lo acusamos de robo. -¿Es normal que pase eso? -Le pregunta Daniel al guardia. -Sí, es algo normal. Daniel quería seguir sacando tema de conversación y hacer tiempo, prefería hablar de cualquier cosa antes de preguntar lo que justamente había ido a preguntar. La principal razón es que Daniel tuvo varios casos de desapariciones y la mayoría dejaron de ser búsqueda de personas vivas para volverse búsqueda de c*******s, es su trabajo y ya estaba acostumbrado. La posibilidad de que la desaparición de los dos policías estuviera relacionado con el allanamiento de ayer hizo que Daniel comenzaba a dar vueltas, en vez de preguntar y tratar de conseguir información había comenzado con una conversación normal. Iba a seguir sacando temas de conversación, pero se dio cuenta de que no quedaba de otra, se estaba comportando como un novato, él tenía que seguir investigando. -El oficial Fernández está acá? -Le pregunta Daniel al guardia de seguridad. No, ayer tampoco vino-Le responde el guardia a Daniel.-Cuando te vi pensé que venías para reemplazarlo. -No, yo no soy policía. El guardia de seguridad ve el uniforme de Daniel unos segundos para decirle: -Eso puedo verlo. -¿Usted notó algo extraño en estos días? -Le pregunta Daniel al guardia.-El policía Fernández se comportaba extraño? -No. -Responde el guardia en tono cortante.-Se comportaba de manera normal. Daniel se despidió de él y fue a hablar con algún otro vigilador creyendo que tal vez alguno podría brindarle más información, esperaba que alguno pudiera decirle algo; tal vez alguno noto a Fernández nervioso o asustado o tal vez Fernández había comentado algo. Daniel interrogó a todos y cada uno de los guardias de seguridad del lugar, pero ninguno supo nada. Daniel regresó a la entrada de Kotaj sintiendo que había fracasado; no podía creer que había perdido casi toda la mañana interrogando a todos y nadie tenía nada para decirle. Más tarde 17:00 pm Daniel ya llegó a su casa, antes de ir paso por la casa de Roberto para darle la noticia a su esposa. Para mentirle sería más correcto; Daniel le dijo que Roberto había sido enviado a trabajar a la ciudad Watercube. Ahora él está en su segunda oficina, en realidad era una habitación más que usaba como oficina, ya que le gustaba llevarse el trabajo a casa. Ese era el lugar donde podía concentrarse más fácilmente.
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