LOS MISTERIOS DE LOLA. Capítulo 26. UN NUEVO CAMINO. Luego de un rato llegamos a nuestro destino, me ayudó a bajar del auto. —Llegamos princesa. —¿Puedo quitarme la venda? —pregunté. —Aún no. Me guió los pasos para no tropezar, escuché un silencio a mi alrededor. —¡Cariño, cariño! —exclamé preocupada. Pero no me respondía, me quité la venda y no podía creer lo que mis ojos veían. Estábamos al frente de un gran lago, parada en medio de un corazón hecho con rosas, velas y él de rodillas frente a mí con un anillo y un ramo de rosas rojas. Sentía tanta felicidad, no podía creerlo, mis ojos se cristalizaron. —¿Quieres compartir el resto de tu vida a mi lado, tomados de la mano superando lo que se venga por difícil que sea, pero siempre juntos? —preguntó. —Claro que sí mi vida,

