LOS MISTERIOS DE LOLA. CAPÍTULO 29. LÁGRIMAS DE SANGRE. Hacíamos todo por continuar, pero cada día era más difícil. Mi familia era un apoyo constante, sobre todo Ilse, Leila y Felipe que también estaban pendiente de ayudarnos. Mis tíos llegaron a casa, pero simplemente los ignoré, ellos trataron de pedirme disculpas, pero no quería ni verlos. Mis papás trataban de mencionar el tema, pero estaba llena de dolor, por ellos perdí a mi niño y por eso jamás iba a perdonarlos. Llevábamos un mes infernal, lleno de tanta desolación, no había rastro de mi pequeño, era como si la tierra se lo hubiese tragado. Dejé de ir a la universidad, salía a buscarlo, buscamos en toda la ciudad, pero nada. Mi corazón me decía que Carla tenía algo que ver, muchas veces me dijo que yo iba a derramar lágrimas

