LOS MISTERIOS DE LOLA. Capítulo 22. SIN ESPERANZAS. No podía creer lo que estaba pasando, mis tíos dijeron que yo sufría crisis y que por eso no estaba en condiciones de criar a mi hijo. Que mi última crisis había sido esta misma semana, mis papás estaban furiosos, empezaron a discutir con mis tíos. Se decían cosas hirientes hasta que los hicieron guardar silencio, mis ojos se cristalizaron, esto parecía una maldita pesadilla. El veredicto final fue que yo debía entregar a mi hijo a sus abuelos mientras se investigaba, luego decidirían a quién le darían la custodia. Escuchar eso fue como morir en vida, casi pierdo el equilibrio, mi papá me sostenía. —Ya escuchaste, al rato pasamos por mi nieto —habló mi tía. —No, mi hijo no, por favor —supliqué. —Estás pagando lo malo que hiciste —

