LOS MISTERIOS DE LOLA. CAPÍTULO 24. LUCHANDO JUNTOS. Llegamos a mi casa, ya se imaginarán la alegría de mis padres al ver que todo estaba solucionado entre nosotros. Cenamos y platicamos unos minutos. Luego subimos a mi cuarto, no saben cómo me dolía ver esa cuna vacía. Me paré frente a ella, las lágrimas empezaron a salir, sus brazos me rodearon por la espalda, sentía su aliento caliente en mi cuello, con una voz tan dulce me decía. —Mi princesa te juro que recuperaremos a nuestro hijo, volverás a sonreír. Haré todo lo posible por traerlo de nuevo a tus brazos, eso te lo juro, juntos lucharemos. Mi bonita tienes que ser fuerte. Lo abracé fuerte escuchando los latidos de su corazón que calmaban mi angustia. Solo él tenía el poder de hacerme sentir que nada malo pasaría, solo con sent

