26

1300 Palabras

—Ninfómana. —Sátiro. —Pervertida. —Vicioso. Duncan se echó a reír. —Sí, creo que sí. Mujer, vas a acabar conmigo. Me merezco más altos honorarios. —No mientas. Soy yo la que debería quejarse. Me abordas en cualquier sitio, a cualquier hora—. Duncan abrió grande la boca, ultrajado. —¿¿Yo?? —Sí, tú. Yo voy caminando tan tranquila por la vida, así como cuando uno va caminando tranquilo por la vida, y tú ¡Zuacata! Sexo. Sin cerrar la boca aún, Duncan la atrapó contra el colchón y le aprisionó las manos. Allegra soltó un chillido y Duncan tuvo que taparle la boca. Al otro lado de la pared estaban los niños. —Lo siento. —Igual, duermen como marmotas, no se despertarán. Temo más por los vecinos. –Ella volvió a reír, pero inmediatamente puso cara de víctima. —¡Oh, Dios, ese hombre me t

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR