Narra Soledad. Horas después... —Es hora de irnos—me dijo Anthony, todavía era de noche faltaba un par de horas para que el sol saliera. Me dijo que era mejor salir con la oscuridad para no ser descubiertos. Estábamos huyendo de mi padre y de su tío. Él todavía no me había dicho lo que había descubierto, tampoco lo quise presionar. Necesitábamos estar primero en un lugar seguro. Subimos al auto y nos dirigimos hacia norte. —¿Dónde nos dirigimos?—pregunte viendo la carretera. —Cerca de Oxford en una pequeña hacienda. Ahí tengo un buen amigo que nos dará alojamiento. Confió completamente en él. Mi tío no sabe de su existencia, por alguna razón reserve mi amistad con él para mi mismo—respondió a todas las posibles preguntas que mi cerebro iba a hacer. Su respuesta me tranquilizó un poco.

