De regreso a mi casa, me siento en estos momentos demasiado culpable porque Bastián recibió ese hechizo por mí cuando ni siquiera lo merecía, sin embargo, espero que no le pase nada.
Una vez que entro a mi cuarto no tengo ni fuerzas para empezar a hablar con mis padres para fingir que todo está bien en estos momentos cuando ni siquiera es así porque nunca quiero ser la clase de persona que tiene que fingir algo para poner felices a los demás.
A diferencia de mi papá quién tiene que hacerlo según para mantener su imagen cuando es una total hipocresía de su parte, pero ahora nada me sorprende de él.
Porque si es capaz de vender a su propia hija para subir de estatus social dentro de la manada, no me quiero enterar de todo lo que puede hacer para salvar su pellejo.
Entonces una vez que me acuesto en mi cama, lo primero que hago es mantenerme tranquila esperando que todo esté bien.
Sin embargo, empiezo a poner la música en el aparato que me trajo mi amigo desde hace un mes, empiezo a colocar música clásica llena de instrumentos y notas demasiado fuertes acompañadas de las más débiles para luego quedarme dormida.
En medio de la madrugada empiezo a tener un presentimiento raro, pero no le presto atención mientras apagó el reproductor para terminar de soñar con las aventuras de mi sueño.
Al día siguiente, veo que mi madre está en mi habitación mientras me doy cuenta de que me estaba espiando, aunque me cuesta entender el motivo igual me vuelvo a quedar dormida.
Poco después de despertarme, me doy cuenta de que mi mamá está sentada conmigo, entonces las primeras expresiones que salen de mi rostro son miedo por todo lo que me puede decir.
—Orquídea ¿Dónde estuviste ayer?—es la pregunta directa que me hace en ese momento mientras que no tengo ni idea de lo que me quiere decir por qué la verdad espero que no se trate de nada malo.
—Pues aquí en la ciudad, pero también en el bosque porque necesitaba ser libre para no vivir bajo el yugo de mi padre porque la verdad espero que las cosas mejoren—es mi corta respuesta, sin mencionar el detalle de la bruja ni mucho menos la conversación que tuve con mi mejor amiga porque ella puede pensar otra cosa.
—¿Te transformaste?—me pregunta mi madre con demasiada curiosidad mientras que sigo acostada en la cama, sin saber qué responderle si con la verdad o mentira, sin embargo.
—Si, mamá—luego hago una pausa en mis palabras para darle una explicación desde mi punto de vista—sabes que mi padre quiere controlarme igual que mi hermano, pero no tengo nada en contra de él solamente no acepto que me quiera dominar cuando entre las dos sabemos que soy demasiado fuerte para él.
Ella no dice nada sino que se mantiene callada por todo lo que puedo hacer, pero luego me empieza a comentar algo que no esperaba para nada.
—No te preocupes, mi bebé. Sabes que siempre voy a estar de tu parte, aunque no soy la mejor madre del mundo espero hacer lo mejor para ti—entonces luego hizo una pausa en sus palabras para decirle otra noticia—sabes que el abuelo de Bastián está demasiado preocupado porque amaneció demasiado enfermo que ni siquiera me puede transformar, espero que no hayas tenido que ver con eso.
Sabía que le iba a ocurrir algo, pero él dijo que iba a estar bien, sin embargo, le respondo a mi madre que soy responsable de eso por eso tomó la decisión de levantarme para vestirme porque las cosas no se van a quedar así por nada del mundo.
Me cambio para ponerme camisa negra junto a mi chaqueta sin olvidar los pantalones en este momento porque lo siguiente que hago es darle un beso a mi madre en el cachete siendo mi primera mejor amiga a veces prefiero ocultarle unos pequeños detalles aparte de que detesto mentirle a mis padres.
Porque ellos tendrán su carácter junto a su manera de actuar, pero siguen siendo parte de la manada de esta ciudad, algo que tenemos que obedecer aparte de seguir nuestros instintos que están en nuestra sangre.
En medio de eso, ni siquiera mi madre me intenta detener porque no le va a servir de nada.
Apenas salgo de mi casa por la puerta, necesito recordar la dirección de mi mejor amigo porque a veces se me suelen olvidar las cosas.
Sin embargo, en el momento que lo hago me dirijo hacia allá lo más rápido que puedo dándose cuenta de que algunos hombres lobos están reparando la calle principal porque al aparecer hubo un accidente, algo que no me interesa en lo más mínimo porque mi mejor amigo me necesita en estos momentos.
Poco después que llegó, ni siquiera tengo que tocar la puerta de mi casa porque conozco el truco para abrirla sin importarme nada de las consecuencias que pueden ocurrir en este momento ni mucho menos las viejas chismosas que pueden comentar que podamos tener una relación de amor.
Algo que ni siquiera mi papá fuera a creer porque tiene mi novio y esposo perfecto para sus intereses porque no le importa que ni siquiera sepa su nombre.
Luego de eso entro en la habitación de Bastián para darme cuenta de que tiene la piel verde además de que parece estar dormido como si estuviera realmente muerto.
Sin embargo, dentro de mi cabeza existe algo que puedo hacer en estos momentos porque la verdad no me quiero quedar sin hacer nada así tenga que ir al consejo por mi propia cuenta no me puedo quedar con los brazos cruzados mientras que mi amigo cada vez se pone peor.
—¡De verdad eres un tremendo tonto por defenderme!—es lo único que le logro decir en este momento mientras que sigue en ese estado de coma.
Entonces lo intento tomar para darme cuenta de la grave situación porque ni siquiera puede respirar bien. Tengo demasiada rabia con enojo mezclado mientras que le agarró sus manos para prometerle que todo esto se va a solucionar pronto.
Poco después estoy caminando directo al consejo de hombres lobos para ir a la entrada principal mientras que el resto de las personas a mi alrededor continúan con sus rutinas habituales mientras termino de llegar a la entrada en estos momentos.
Sin embargo, no tengo ni idea de cómo entrar en estos momentos, pero eso no me detiene para nada porque necesito informar al consejo de los delitos de esa bruja.
Pero, mi estómago empieza a rugir en ese momento dándome cuenta de que no he comido nada, pero me tengo que mantener fuerte por mí.
Entonces empiezo a buscar la manera de entrar cuando de repente a lo lejos veo a una muchacha que viene para allá, me acercó lo suficiente disimulando buscar algo para darme cuenta de que es una mensajera humana por el tipo de ropa que tiene puesta además de los moños extraños puestos en el cabello, pero a pesar de eso se ve demasiado hermosa.
Cuando por fin logró entrar al edificio, repito la dirección junto a la puerta donde tengo que pasar para que no se me olvide en este momento, poco a poco voy explorando todo mientras que me mantengo firme en el momento que encuentro la entrada al consejo principal de los hombres lobos.
Donde ninguna mujer ha entrado jamás, pero eso no me detiene porque la vida de mi mejor amigo está en peligro en estos momentos esperando ayudarlo en todo lo que pueda en estos momentos.
Una vez que entro en la sala, me doy cuenta de que todo aquí es demasiado diferente desde la pared, pero me coloco en el centro mientras que todas las miradas masculinas incluso la de mi padre están fijadas en mí.
—¿Quién eres tú? ¿Acaso sabes el castigo que te espera por hacer esto?—me dice uno de los principales ancianos mientras que mi padre se queda en silencio en señal de respeto.
Sin embargo, lo que hago en este momento no tiene nada que ver con todo lo que conozco, entonces me arrodilló delante del consejo como señal de humillación y respeto para que entendieran que necesito su apoyo.
Luego de escuchar algunos murmullos junto a otras quejas, finalmente acepta escuchar mi petición mientras le suplico que le haga un juicio a la bruja para echarla a su mundo mientras está en la cárcel porque es capaz de lastimar a cualquier persona a su alrededor.
Aunque ellos me piden por este día que me haga cargo de mis acciones para cuidar y darle los primeros auxilios para Bastián mientras que su abuelo tiene una cara de desprecio en su rostro.
Porque desde que éramos niños, este señor ha estado en contra de nuestra amistad porque se puede transformar en amor, algo que jamás va a ocurrir porque no creo en ese sentimiento. Si no justo lo contrario porque tengo otros propósitos en la vida como ser la alfa para no seguir recibiendo críticas y burlas por todo lo que hago.