ISABEL: ya es muy tarde, veo la hora en el monitor tomo mis cosas y voy hacia el elevador, vaya son casi las siete y no hay nadie, esta mañana vino una mujer demasiado atractiva a buscar al jefe, parecía modelo sus curvas estaban bien acentuadas, tenía un hermoso cabello color cobrizo, labios enormes, ojos grises y se veía muy joven, vaya que era muy hermosa.
–Buenos días dijo sin quitar la mirada de su teléfono.
–Buenos días, bienvenida a Smith´s Corporation y levanta su mirada para verme, al parecer no se esperaba mi saludo.
–Buen día linda… ¿eres nueva verdad? jamás te había visto por acá dice con una sonrisa amigable.
–si señorita inicie hace unos días respondo.
–Mucho gusto soy Regina Williams vengo a ver a mi socio Pablo Morgan responde extendiéndome su mano para saludarme, vaya jamás espere esto de ella, pensé que sería como otras una engreída pero resulto ser lo contrario, en cuanto mi jefe la dejo pasar a su oficina quizás tardaron alrededor de dos horas y luego salió ella con una sonrisa enorme en su rostro y se despidió de mí muy amigablemente.
–Aún por acá oigo su sensual voz tras de mí y sacándome de mis pensamientos.
–¡Sr. Morgan! respondo sorprendida.
–es muy tarde, permítame llevarla a su casa dice viendo su reloj de mano.
–pero…. tartamudeo.
–no sea modesta Isabel, además si toma un taxi este tardara mucho responde dándome una leve sonrisa, vaya que es más atractivo cuando lo hace.
–gracias, señor respondo tímidamente. Caminamos hacia el estacionamiento y abre la puerta de su lujoso auto plateado para mí, agradezco y veo el interior del auto todo es muy lujoso claro si ser CEO de una empresa reconocida también puede darse ciertos gustos.
–y dígame Isabel, ¿vive sola o… con su familia? pregunta de pronto.
–vivo (carraspeo antes de continuar) con mi hermana mayor digo pero estoy asombrada ante su pregunta.
–ya veo dice sin dejar de mirar el frente. –con su novio me imagino pregunta de golpe otra vez.
–eh… no, solo mi hermana y yo.
–¿ambas solteras? sigue el interrogatorio.
–bueno… podría decirse que solo yo, mi hermana se casara en unos meses respondo y veo que se vuelve a verme con esa mirada azul tan penetrante.
– ¡no se lo creo¡ responde.
– ¿Qué cosa señor? pregunto confusa.
–no quiero incomodarla, usted es… una mujer muy guapa, creo que tendrá varios pretendientes dice y vuelve esa sonrisa sexi de su parte para mí.
–no, además ahorita solo me estoy enfocando en mi trabajo y terminar mi carrera digo y siento mis mejillas rojas.
–me agrada su manera de pensar, siendo usted tan joven para tener en mente lo que quiere habla mucho sobre usted responde mientras posa su mirada al frente otra vez.
–Gracias señor respondo y mi cara creo que está más roja que tomate por sus palabras.
–bien llegamos dice deteniendo el auto frente a nuestro departamento.
–gracias señor respondo justo cuando iba a abrir la puerta del auto me habla otra vez.
–debería tutearme, sabe además si me llaman por mi apellido siento que es mi abuelo regañándome dice y sonríe otra vez para mi ¡rayos! su sonrisa es perfecta, demasiado diría.
–claro, como guste pero… usted es mi jefe y le debo… respeto, le parece… Sr. Pablo digo y bajo mi mirada, ahora sí creo que estallare de pena.
–está bien, será un buen comienzo dice y su sonrisa ahora es más notoria. Me despido de él y entro al departamento.
–¡miren quien llego! ¿Por qué estás tan roja Isa? la voz de mi hermana.
–yo… no… solo que el metro venía muy lleno, casi me asfixio respondo tratando de evadir su mirada.
–claro, ve a cambiarte y bajas a comer, mira que Leandro nos trajo comida china dice con su hermosa sonrisa yo solo asiento y corro a mi habitación.
Bajo al comedor y saludo a Leandro, él me quiere y trata como un hermano mayor, durante la noche ellos no paraban de hacerse bromas, los veía y pienso a mis adentros que sería lindo vivir un amor así, pero claro no creo que eso llegue pronto, jamás he tenido novio ni mucho menos sé que es tener un pretendiente, aún así los observaba a los dos y se veían tan hermosos, definitivamente están hechos el uno para el otro.
A la mañana siguiente me levante temprano, me di una ducha caliente y me puse el uniforme de la empresa, bajo a la cocina y veo a mi hermana terminando de servir la mesa.
–Buenos días Isa, ven siéntate dice con su sonrisa enorme.
–¿Por qué esa sonrisa tan grande? digo bebiendo un poco de jugo de naranja.
–sabes, anoche cuando te fuiste a acostar… Leandro… ¡mira! dice mostrándome un precioso anillo de compromiso, abrazo a mi hermana fuertemente y lloro con ella.
–No llores más chiquilla dice limpiándose el rostro.
–lo siento, pero… me alegro mucho por ti respondo.
–sabes dice tomando mis manos entre las de ellas –eres mi hermanita, en cuanto nos casemos nos mudaremos con Leandro pero tú te vendrás con nosotros.
–pero digo interrumpiéndola.
–nada de peros señorita dice en tono de regaño. –usted se viene con nosotros, además Leandro está encantado de que te vengas a vivir con ambos y fin de la discusión contesta sentándose y dándome una sonrisita cómplice. Mi hermana siempre ha sido muy protectora conmigo, recuerdo que desde el kínder me protegía tanto de los niños que me hacían sentir fatal, siempre podré contar con ella y eso está más que claro.
Llego a la oficina y preparo el café a mi jefe como a él le gusta. –Isabel dice con esa sonrisa exageradamente perfecta.
–Buenos días Sr. Pablo respondo pero con mucha pena.
–es mejor así, pero… es un buen inicio dice entrando a su oficina. Me acomodo en mi asiento y hago las gestiones que tenía programadas, siempre he sido alguien que anota todo un día antes para saber qué debo hacer, solo así no se me pasara nada por alto.
–¡es evidente que su trabajo es inepto! oigo decirles a las personas que tiene dentro de su oficina. Vaya que si se escucha molesto, Irene no mentía al decir que trataba peor que basura a quien no hacía o cumplía su trabajo, me coloco mis auriculares y pongo mi reproductor de música en inglés, no quiero seguir oyendo todas las cosas absurdas que está diciendo de ellos allá dentro, pasaron alrededor de unos cuarenta minutos y salen todos de allí quejándose, mi jefe se quedó solo en su oficina sin salir. Vaya que hoy ha estado de unos ánimos para nada amigable.
PABLO: detesto a la gente que no hace el trabajo como yo lo pido, me quede encerrado en mi oficina por mucho tiempo bebiendo algo de vodka, ni siquiera me fije en la hora, cuando veo son casi las ocho, salgo de mi oficina y conduzco mi auto hacia un pequeño bar de la ciudad, Regina no está y no responde mis llamadas, necesito distraerme en algo… o alguien, contrato el servicio de una mujer que a decir verdad se ve sensual a morir, la llevo a una de las habitaciones del lugar y la hago mía una y otra vez, y así es como derrocho mi dinero en sexo, alcohol y lujos.
Despierto a la mañana siguiente y el dolor de cabeza esta que no puedo más, veo la hora son casi las doce ¡diablos! no debí beber así. Es sábado ese día quede en verme con Regina pero me entero que la mujerzuela está en otra ciudad, ¡me lleva el diablo! me aburre el estar solo a veces, me doy una ducha y opto por ropa lo más ligera posible, unos jeans de mezclilla, una playera color n***o y unos tenis del mismo color, tomo uno de mis tantos autos y conduzco hacia donde ella…
–Sr. Pablo responde con asombro en su expresión.
–Hola Isabel, espero no importunar.
–No claro que no dice y veo una hermosa sonrisa formarse en su angelical rostro. Me hace pasar al departamento, es pequeño pero bastante acogedor, me sirve una taza de café cargada, justo lo que necesitaba ahora en estos momentos para mi resaca.
–¿todo bien? pregunta ella de pronto.
–sí, solo… me sentía aburrido y odio a veces no hacer nada, pero… no quiero ser inoportuno vuelvo a decir.
–no además yo tampoco tengo nada que hacer responde.
–¿Qué le parece… si no es molestia, si vamos por un helado?.
–es… está bien responde y noto un pequeño pero irresistible sonrojo en ella. Nos dirigimos en mi auto hacia una heladería de la zona, el lugar es muy tranquilo allí y los helado son muy buenos.
–gracias dice tomando su helado sabor limón.
– ¿sabe Isabel? en el poco tiempo que lleva en la empresa, me he dado cuenta que es una joven inusual digo y veo como me mira con asombro.
– ¿inusual? pregunta inocentemente.
–no me lo tome a mal, pero… no es como las otras jóvenes de su edad respondo. –usted es una mujer muy bella y tiene sus metas establecidas cosa que otras no lo hacen añado.
– ¡gracias!, no sé qué decirle, supongo que es la educación que mis padres me dieron dice y ese hermoso sonrojo en ella aparece una vez más.
–sus padres han de ser personas intachables digo y ella asiente.
–sí, de pequeña pensaba que lo hacían para molestarnos pero al final de todo, ahora veo que siempre fue para inculcarnos valores responde con una sonrisa demasiado tierna.
–sus padres son personas muy cultas digo.
–si. Para ellos siempre ha sido así, no me creería si le digo que en nuestra tradición familiar es de ley que las mujeres de la familia se deben guardar para el matrimonio.
– ¡enserio! digo atónito.
–si responde tímidamente.
–eso es bueno, entre tantas cosas hoy en día… me asombra tener que ver a una mujer hermosa, decidida y… eso es increíble digo.
–gracias señor responde ella, pasamos quizás una hora platicando sobre ambos, me la pase bien al lado de ella, Isabel no parece ser el tipo de mujer que busca intereses en los hombres, la deje en su departamento agradecí su fiel compañía y mientras conducía no dejaba de pensar en todo lo que me había platicado, como es posible que siendo demasiado bella no haya tenido novio o por lo menos estado con alguien… ella aún es… virgen, jamás en la vida creí toparme con una belleza rara pero incomprensiblemente hermosa.