Nos tocó volver a empezar, en otro país, en otro continente, con nuevas costumbres y nuevos nombres a los cuales debíamos acostumbrarnos. Tuve que dejar de lado la comunicación con las amistades que tenía en Londres, Italia y Brasil, incluso tuve que dejar de comunicarme con mi madre. Esto último no fue difícil ya que, fueron muchos años de ausencia, y que volviera a desaparecer no se sintió. Llegamos a la ciudad de Brisbane, era una ciudad muy grande y hermosa. Compramos una casa, no muy grande como la que teníamos en Turín, pero lo suficientemente espaciosa como para una familia de cuatro, o cinco, porque dentro de mí ya se fecundaba otra vida. Al mes de llegar descubrí que estaba embarazada, y aquello fue una alegría después de tanto dolor. En esta vez Adri estaba más que feliz, no
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