RELATA ANA BELLA Una balacera se registró en el edificio y calle dónde se encontraba el departamento de Adriano, era lo que se decía en la televisión. Había docena de víctimas, entre ellos un anciano y una mujer. No podía ser Máximo, me negaba a creer que fuera él, que los muertos fueran ellos. No eran los únicos que vivían ahí, pero se me cruzó por la cabeza que podía ser ellos. Y lo eran, eran las víctimas. Mis piernas se doblaron cuando vi sus cuerpos —No, ¡no puede ser!, ¡no puede ser cierto! —, Eliot me sostuvo, abrazó y apretó. —Lo siento, Ana Bella. Lo siento mucho. ¿Lo sentía? No podía sentir lo que yo sentía, o lo que Adriano podía estar sintiendo. ¿¡Adriano!? ¿Dónde estaba él? ¿Dónde se había metido que no respondía mis llamadas ni se había presentado? ¿Acaso estaba entre

