Kairon se levantó de la cama sin molestarse en cubrirse para mirar a su alrededor. Yaina lo observó, apreciando su figura mientras ella se envolvía en la sábana. - ¿Te gusta lo que ves, princesa? - le preguntó mirándola con una sonrisa divertida al notar que lo observaba, sobresaltándola. - Lo siento, yo no... - tartamudeó sonrojada. - No hay problema, - le dijo alegre - me agrada que me veas sin miedo. Eso demuestra que te sientes cómoda conmigo. Además, estoy para atenderte y satisfacerte. Debo mantenerme en forma para mi esposa. - le guiñó el ojo divertido buscando en la mesa y moviendo algunos papeles - Sólo puedes verme a mí. Me molestaré mucho si tus ojos van a otro lado. - Solo tú... - susurró para sí, pero Kairon la escuchó y sonrió satisfecho. - Eso es, princesa. - le dijo re

