Cuidando a mi Familia Tamir escoltó a la mujer a una de las salas en el piso superior y entraron. - Por favor, Milady. - pidió para que se sentara en el sofá mientras él permanecía de pie a su lado. El escolta permaneció junto a la puerta en posición de descanso, pero observaba el entorno con curiosidad. - ¿Había venido antes, caballero? - le preguntó Dana. - No, - reconoció - estoy en la sección de seguridad, pero nunca había escoltado a una señorita. Los hombres no suelen venir a estos lugares. - Aquí podemos hablar con el chef y ver sus muestras en privado. Es más cómodo cuando no sabes que quieres o deseas pedir algo especial. - Ya veo… - murmuró el joven cuando una puerta se abrió dejando pasar a Izar y a otro hombre quienes se inclinaron respetuosamente. - Buenos días, Milady.

