Bruno entró al comedor y se quedó sentado esperando a su madre. Aún no podía creer que aquella mujer fuera tan fría y calculadora. Era entendible el porque sus padres se llevaban tan mal con ella. Ahora que la había escuchado no podía decir que la entendía al cien por ciento, sólo ella sabía como se sintió en esos momentos. Pero sinceramente no fue el mejor método de hacer las cosas, muchas mujeres comienzan de cero después de pasar las tormentas, pero no se volvían asesinas y de la mafia. —Vamos a comer algo rico— la voz de Linsai lo trajo de vuelta a su realidad. El castaño no podía decir que no estaba asustado por estar con esa mujer. Ella podía ser su madre, pero no sabía hasta que punto tenía su cabeza afectada. Era claro que mentalmente no estaba bien, y debía tener cuidado en las

