Capítulo 2: Decisión Definitiva.

1719 Palabras
Mientras estaban en la oficina hablando de lo que habían decidido hacer con el tema del hijo de Linsai, Carly y las chicas salían de la mansión para ir a almorzar a un restaurante. André y Dilan se habían ido al bar de la mansión para beber algo suave, después de todo la noticia que tenían entre manos los había dejado algo preocupados. —Ustedes se quedarán aquí con Carly— le dijo Dilan al pelinegro—. Sólo te pido que te mantengas en contacto con nosotros. —Claro que sí— dijo André—. Además comenzarán con su nuevo año de estudios, realmente estarán muy ocupados. Dilan guardó silencio por un momento, a decir verdad se les venía un pesado año pasando a tercer año de medicina. Debían concentrarse cien por ciento en los estudios, después de todo el tercer año era más difícil y complejo. —¿Le dirás la verdad?— le preguntó André—. Después de todo es tu mejor amigo. —No puedo, por más que quiera. Además sólo estamos sacando conjeturas— le dijo Dilan—. No hemos escuchado nada certero. —No, pero basta con que se lo preguntes a Kendall, él te dirá la verdad. —¿Y sí nos estamos equivocando?— preguntó el pelirrojo—. Sólo estamos sacando conclusiones basadas en nuestras corazonadas. —Sinceramente Dilan no creo que estemos equivocados— le dijo André—. Cuando regresemos a casa lo hablaré con Nicholas. —¿Crees qué te diga algo?. —No lo sé, pero no creo que quiera estar en el lugar de Eirian— le aclaró André. Mientras en la oficina, los Futtaim hablaban con su hijo, Kendall y Julián. El guardaespaldas de Eirian realmente no sabía si su jefe estaría de acuerdo con la decisión que estaban tomando sus padres. —Kendall— le dijo Suyen—. Tú que conoces mejor a Orión, ¿crees qué acepte?. Ken guardó silencio por un momento, luego respondió. —El señor Orión hará lo que el señor Eirian diga, aunque la mayoría de las veces el señor Orión no ha estado de acuerdo con las decisiones del jefe, y pues él toma las riendas del asunto. Por el bien de la familia creo que aceptará. —¿En serio creen qué Linsai estará de acuerdo con esto?— les preguntó Julián—. Ella no lo permitirá, jamás dejará que Eirian críe a su hijo. Ella lo odia. —Ella no está en posición de exigir nada— dijo Rynold mirando a su yerno—. Está bajo vigilancia policíaca por todo lo que hizo. Yo me juntaré con ella sólo para explicarle que su hijo será criado por nuestra familia, sin tener el conocimiento de su verdadera procedencia. Todos se quedaron en silencio pensando en las palabras del jefe de familia. Si viene cierto era verdad que Linsai no podía poner condiciones, eso no daba el pase a que Eirian y Orión estuvieran de acuerdo con adoptar al hijo de ella y criarlo como suyo. Es más, Nicholas dudaba incluso que su hermano aceptara tal trato. Se llevaba pésimo con Linsai y criar un hijo que tuvo con el hombre que casi mató a su esposo, era algo impensable. —No creo que Eirian lo acepte con facilidad— les dijo Nicho a sus padres—. Hay mucho en contra de todo esto, y con todo lo que ha pasado ellos no lo aceptarán de manera tan desiteresada. —Es por eso que necesitamos la ayuda de Orión— le dijo Rynold. —¿Por qué no dejan a ese chico en paz?— preguntó de pronto Julián olvidando el tono que usó. —Estoy de acuerdo con Julián— dijo Nicholas—. Primero lo usaron para algo terrible, ¿y ahora quieren qué se haga cargo del hijo de su asesino?. ¿No creen qué están pidiendo mucho?. —No tenemos otra opción— le dijo Suyen—. A menos que quieras casarte pronto y hacerte cargo tú de ese niño. —¡¿Qué?!— Nicholas se echó a reír—. ¿Es una broma?. André con suerte me aceptó a mí, ¿y quieren que acepte ese hijo?. ¡Jajajaja! están de chiste. Julián dio un suspiro, de cierta manera se sentía mal por aquel hijo no deseado por la familia, pero lamentablemente los niños no tienen la culpa de las jodidas embarradas que se mandaban los adultos. Y aunque quisiera ayudarlo, no estaba listo para tomar esa responsabilidad con un hijo que no era ni suyo. Trataría de apoyar a Eirian y Orión de todas las maneras posibles. —Escuchen, creo que nos estamos precipitando demasiado— les dijo Julián calmando los ánimos—. Los chicos recién se fueron a su luna de miel y no los veremos en tres meses. Para ese tiempo Linsai irá llegando a los seis meses de embarazo. Creo que por ahora deberíamos enfocarnos en reunirnos con Linsai y Marcus, después de todo ellos son los padres. —Son delincuentes— le dijo Suyen mirando a los ojos del pelinegro—. Nosotros no iremos a negociar nada con ella, simplemente le haremos saber que ese hijo estará muy lejos de ella. No necesitamos la autorización de ninguno de los dos, es más— habló la mujer con tono brusco—. Que agradezcan que no lo dejaremos abandonado en un orfanato para que el día de mañana se convierta en una mala persona, igual que ellos. Frías palabras pero de una fuerte lógica para una mujer madre de familia. Los demás se quedaron callados sabiendo que Suyen tenía la razón. —No se habla más de éste tema— dijo la mujer—. Hablaremos con el detective Yerko para que nos concerten una cita con ambos. Luego de eso dejaremos que el tiempo haga lo suyo, y cuando sea el momento viajaremos a Nueva York con Eirian y Orión. Todos asintieron, quedando de acuerdo en las palabras de Suyen. Para Julián no era una alegría ver a su mujer, menos embarazada de Marcus, esa pesadilla aún le dolía horrores. Sabía que Linsai se opondría de forma rotunda que la alejaran de su hijo, sin embargo la mujer no tenía mucho que alegar estando en la situación que se encontraba. Después de la incómoda reunión, los cinco salieron de la oficina. Nicholas y Kendall fueron en busca de sus novios, Julián fue a buscar a Belén que se encontraba con los abuelos de Orión. Cerca del centro de la ciudad, Carly y las chicas se dirigían a un restaurante para almorzar. Las niñas iban algo calladas, seguramente pensando que en debían viajar pronto. —No se desanimen— les sonrió Carly—. Al menos ustedes estarán las cuatro juntas, en cambio yo me quedaré aquí solita. Amanda que iba a su lado le hizo cariño en la cabeza, las tres niñas sonrieron. —Debes prometernos que nos contarás todos los días las novedades de Emiratos— le dijo Debby. —Necesitamos saber el avance de Yerko y Julián— sonrió Pía. —Y también saber que pasará con Linsai y el bebé— les dijo Antonella. —Es cierto, aún queda resolver el tema del hijo de ella— dijo Amanda—. Pero por lo que escuché se supone se haría cargo la familia Futtaim, porque Julián no lo hará. —Es como obvio que Julián se iba a negar— habló Carly mientras estacionaba—. Supongo que ese niño o niña crecerá sin saber quiénes fueron sus verdaderos padres. —¿Creen qué eso sea lo correcto?— les preguntó Antonella—. Personalmente no me gustaría vivir en una mentira toda mi vida. Imagínate si te enteras de la verdad algún día, las mentiras grandes no se sostienen para siempre. Las cinco chicas se quedaron en silencio y luego bajaron del auto. A decir verdad la situación en si era algo estresante, y las palabras de Anto tenían una gran cabida en sus mentes. Las mentiras no se sostienen para siempre y ésta no sería la excepción. Entraron al restaurante y se sentaron en una mesa desocupada cerca de un enorme ventanal en el segundo piso. Una mesera se acercó y les facilitó las cartas para que pidieran, luego de tomar el pedido se alejó para regresar a la cocina. —Mañana las iré a dejar al aeropuerto— les dijo Carly—. ¿A qué hora sale su vuelo?. —Diez de la mañana— dijo Amanda. —Te vamos a extrañar— le sonrió Antonella. —Me tienen que prometer que cuando terminen el libro me lo enviarán aquí— les sonrió la pelinegra. —Sí, aunque nos quedó un capítulo inconcluso— dijo Debby mirando a las mayores—. Pero esperemos a las vacaciones de medio año. Por mientras nos podemos comunicar por videollamadas. La mesera llegó con el pedido y dejó todo sobre la mesa, luego se retiró. Las chicas dieron las gracias, antes de comer se sacaron varias fotos. —Tendremos muchos recuerdos para disfrutar— sonrió Debby. Las demás asintieron felices, después de todo no era una despedida para siempre. Dejaron sus celulares de lado y comenzaron a degustar de la deliciosa comida. Mientras en la mansión, Nicholas y Kendall se encontraban con Dilan y André en el bar bebiendo un martini seco. Los chicos terminaron por contarles a sus novios la verdad acerca del hijo de Linsai. —Eirian no lo aceptará— les dijo André—. Lo pasó demasiado mal cuando Orión estuvo en el hospital. —Yo opiné lo mismo— dijo Nicholas—. Y Julián dijo algo muy cierto. A Orión le están pidiendo demasiado, y Eirian no dirá que sí. Dilan estaba en silencio pensando en su amigo, realmente sentía que cada vez que era feliz sucedía algo y lo empañaba todo. Suspiró. —Sólo nos queda apoyarlos en todo lo que decidan— dijo Kendall—. Por ahora deberíamos terminar de guardar nuestro equipaje. Mañana saldremos temprano. Los chicos se bebieron el martini. Luego de eso Dilan y Kendall fueron a su habitación para ordenar su equipaje. El viaje a Emiratos había terminado.
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