Todos los invitados comenzaron a aplaudir, yo me había quedado hipnotizada con aquel beso que Alexander me había dado ¿Qué era esto? ¿Por qué sentía cosas en el estómago cuando lo tenia cerca? No podía creer lo que me estaba pasando. Batí mi cabeza tratando de entrar en razón, me llevé una de mis manos al corazón ¡¨Cálmate, Ema¨ a ti te gusta Leandro, ¡no te distraigas¨! Aclaré mi garganta, me arreglé el vestido y comencé a sonreír. La fiesta se acabó por fin, me sentía completamente agota, queria llegar a mi habitación darme una ducha de agua caliente, ponerme ropa cómoda, pedir una copa de vino y tirarme en la cama a ver películas. -¡Vamos te llevo al hotel! – La voz de Alexander me sacó de mis pensamientos. -No es necesario, Lia y yo podemos llevarla – No sé de dónde salió Leand

