Llegamos una gran bodega, había muchas botellas de vino, yo me quedé asombrada apenas entré al lugar, era realmente maravilloso. -¿Te gusta? – Me preguntó él. Yo con una gran sonrisa le dije – Me encanta, es hermoso Alexander – El lugar era realmente bello, era acogedor – Pensé que iríamos primero a ver como hacen el vino – Le dije. Alexander pensó por unos minutos – Cambié de planes, prefiero estar aquí contigo, donde nadie nos moleste ¿Es mejor no? – Me dijo con esa sonrisa que me suele hacer. Yo aclaré mi garganta - ¿Cuál puedo tomar? – Le pregunté intentado cambiar de tema. Alexander sonrió – El que tu quieras, no hay problema – Me dijo. Yo abrí mis ojos - ¿Enserio puedo escoger el que quiera? ¿Tú amigo no se molestará? – Le dije. Él se arregló un poco la ropa – Ya te dije

